REFLEXIÓN BLOQUE 5.
¿Creación literaria? Cuando escucho
esas dos palabras me viene a la mente una habilidad que
sólo unos privilegiados pueden poseer. Después, en un momento de optimismo, me
pregunto, si he sido capaz de aprender a montar en bicicleta, capaz de aprender
a leer, he visto como otras personas avanzaban, entre otras, en el arte de la
pintura, ¿por qué se me va a resistir el enorme placer de contemplar una obra
literaria creada por mí? Tal vez no tan brillante como para ser aplaudida por
un público al que probablemente nunca llegue, pero lo suficiente para
satisfacer mi propio intelecto.
Desde pequeños, ya en la escuela,
después en el instituto y más tarde en la Universidad, se nos enseña que hay
que aprender textos que después reproducimos verbalmente o por escrito. ¿Y los
apuntes? Simplemente la actividad de transcribir lo que el profesor, con su
hábil oratoria, nos muestra sobre un tema. ¿Elaboración de trabajos y
ejercicio? En la mayor parte de las ocasiones se procede a copiar y resumir lo
que otros ya pensaron en su día. En el mejor de los casos, damos una vuelta a
sus palabras para hacer esos textos algo más nuestro.
En mi opinión, el desarrollo de la
creatividad literaria desde la infancia podría proporcionar otras ventajas para
el desarrollo individual e interpersonal. Definíamos literatura como el arte de
utilizar como instrumento la palabra. Nos relacionamos con el mundo a través
del leguaje, de la palabra hablada o escrita, por tanto de la literatura.
Nuestro pensamiento también está compuesto de palabras. Si desarrollásemos la
capacidad de crear, de imaginar, de inventar; abriríamos nuevas posibilidades
de comunicarnos con el mundo, nuevas posibilidades de pensamiento que
implicarían un abanico más amplio en la toma de decisiones, en las opciones de
investigación y producción de nuevos conocimientos.
Como maestros, es fundamental que pensemos en como nos habría gustado que nos enseñaran para sacar el máximo rendimiento a la creatividad que todos tenemos dentro, pues nuestra misión en el aula será despertar esa creatividad en nuestros alumnos y enseñarles que no hay trabajos bien o mal hechos pues todos tenemos algo que ofrecer, todos valemos y por tanto no hay que tener miedo a dejarse llevar y expresarse.
Para conseguir que nuestros alumnos se expresen sin miedo debemos motivarles y darles toda nuestra confianza, pues en la mayoría de los casos lo único que necesitan es saber que les apoyamos y que estamos seguros de que escriban lo que escriban va a estar muy bien y si practican llegará a estar todavía mejor.
Para ser capaces de esto, debemos recordar siempre que cada alumno es un mundo único e inigualable, con sus intereses y capacidades propias pero todos tienen una capacidad de crear increíble y con que consigamos hacer que se diviertan creando y no tengan miedo, ellos nos lo van a demostrar...
No nos conformemos con enseñar a
los más pequeños aquello que pueden encontrar en los libros, en internet o en
cualquier otro medio. Motivémoslos para que sean capaces de crear nuevos
mundos; que lo aprendido sólo sea la base para generar nuevas ideas, y en
definitiva, crear literatura.
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