BLOQUE 4. Lectura literaria y
animación lectora.
Este nuevo bloque llamado “animación
a la lectura” a diferencia de los anteriores es mucho más práctico pues ya no
se trata de ver muchos conceptos teóricos, sino de averiguar y conocer una
serie de consejos e ideas que tenemos que tener muy claros para ser capaces de
animar a nuestros alumnos a leer y por tanto este nuevo tema nos va a servir
para aprender a fomentar la lectura.
En mi opinión es el tema más
importante de todos los que hemos dado hasta ahora, pues nos va a ayudar a enfrentarnos a una realidad que se
puede ver en el día a día de las aulas españolas y es que a la gran mayoría de
los chic@s de hoy en día no les atraen los libros ni la lectura, por tanto,
como futuros maestros tenemos que ser capaces de pensar nuevas formas de darles
a conocer libros interesantes que les gusten, les diviertan, les resulten atractivos
y partiendo de esa base consigamos fomentar su interés por la lectura.
Leer consiste en ir descifrando una
serie de códigos y a su vez ir descifrando la información que contienen dichos
códigos.
La lectura es una habilidad básica cuyo aprendizaje
no acaba nunca puesto que es uno de los pilares principales en el aprendizaje
general de los alumnos.
Una de las figuras emblemáticas de la
Animación a la Lectura en España es Montserrat Sarto. Su libro: La animación a la lectura.
Para hacer al niño lector
supuso una revolución pues introducía
conceptos nuevos como el disfrute.
Pero siguiendo las ideas de Eveline
Charmeux no se trata de que disfruten de la animación lectora sino que como
maestros tenemos que conseguir que disfruten leyendo pues ese el objetivo final
y más importante de nuestra labor.
La primera pregunta que se nos plantea al ver
el título de este tema es ¿Qué es la animación lectora?
Animar o incitar a una persona a
leer, es adentrarle en una aventura en la que él mismo se convierte en
protagonista, a partir de la identificación con los personajes de ficción.
La animación lectora por tanto es una
actividad con la que intentamos acercar los libros al niño de forma que los vea
como algo divertido, placentero y también nos ayudará a transmitirles la idea
de que leer es una buena forma de pasar un rato divertido cuando tenemos tiempo
libre.
Para conseguir estos objetivos, lo
que debemos intentar es que realicen una lectura profunda y viva, es decir que leer es algo que va
mucho más allá que descifrar las letras y las palabras, leer es transportarnos
a un nuevo lugar desconocido que palabra por palabra se nos va mostrando y
quizá nos vaya cautivando.
¿Cómo podemos conseguir que a
los niños les guste leer?
Como ya hemos dicho varias veces en
este blog, conseguir que a nuestros alumnos les guste leer no es para nada una
tarea fácil, es más, quizá (o casi con
toda seguridad) es la tarea más difícil con la que como profesores nos vamos a
enfrentar. Veamos por ejemplo que queremos enseñar a un chico a sumar, si
dedicamos tiempo a estar con él y enseñarle la técnica y repetimos ejercicios
una y otra vez, al final, acabará aprendiendo. Pero sin embargo para conseguir
que le guste leer no será suficiente con que nos sentemos con él y le
obliguemos a leer o leamos con él, sino que tendremos que tener en cuenta
muchos otros factores.
Hay que tener muy presente que los
niños al igual que las personas adultas, tienen unos gustos e intereses propios y por tanto, sólo les
resultará atrayente un libro si se tratan temas que sean de su interés.
Por tanto, será una misión tanto de
los padres como de los maestros el acompañar y guiar al alumno en este proceso,
ayudándole a descubrir que es lo que de verdad le gusta y que no (para
conseguir esto lo primero que debemos tener es una gran variedad de libros para
ofrecerle).
Tenemos que tener claro que los
libros que nosotros (personas adultas) pensamos que les van a gustar no
necesariamente tienen que ser lo que les gusten a ellos (niños).
Deberemos ofrecerles lecturas que sean
divertidas, atrayentes y con un lenguaje comprensible (si además es atrayente
por sus dibujos, encuadernación, etc. Pues mucho mejor).
Los niño son imitadores natos por
naturaleza, por tanto es muy importante
que tanto los padres como los profesores sirvamos de modelo y les enseñemos que
leer puede ser una actividad divertida (si queremos que los niños lean lo
primero que debemos hacer es leer nosotros, tanto leer con ellos como leerles a
ellos mientras nos escuchan).
Sin embargo no debemos olvidar que
igual que a nosotros no nos gusta leer cualquier cosa, a ellos les va a suceder
lo mismo, por tanto será nuestra obligación poner a disposición de nuestros
alumnos libros y materiales que les resulten atrayentes y divertidos si se
deciden a leer (esto en mi opinión es especialmente importante cuando tratemos
con niños pequeños, pues un niño de sexto de primaria ya tiene la suficiente
autonomía para que si un libro no le gusta dejarlo y coger otro, sin embargo un
alumno de primero o segundo de primaria si le recomendamos o le proporcionamos
un libro quizá empiece a leerlo y caiga en desesperación y aburrimiento y lo
peor de esta situación no es que se aburra con un determinado libro, sino que,
por culpa de esto termine pensando que leer es una actividad aburrida y pesada),
para lograr esto es importante tener en cuenta el nivel de desarrollo del niño
en todos los aspectos.
¿Qué hacer para que disfrute
leyendo?
· Como profesores será nuestra
obligación proporcionarle a nuestros alumnos libros que sean adecuados a su
edad y sus intereses, tendremos que intentar que sean divertidos, amenos y atractivos. (Y por supuesto si su edición es
atractiva aún mejor).
· Es importante destacar
nuevamente la idea de que debemos proporcionarles libros que les gusten, y que
vayan acorde a sus gustos.
· En mi opinión es muy
importante que especialmente en los primeros lectores no les impongamos desde
la escuela libros que les resulten pesados y no les interesen pues si somos
conscientes de esta situación y a pesar de eso nos empeñamos en obligarles a
leer libros que les resulten aburridos sólo conseguiremos que vean la lectura
como una obligación aburrida y dura cuando debe ser todo lo contrario, leer es
una actividad de la que deben disfrutar y si se la orientamos correctamente
leerán voluntariamente porque les gustará
· Una idea que he aprendido
nueva al investigar sobre este tema, es que
para que a un niño le guste una lectura es fundamental que se
identifique con alguno de los personajes
principales de la misma, por tanto, deberemos proponerles obras en la que los
personajes sean creíbles y convincentes, de forma que si conseguimos que se
identifique con los protagonistas, la historia le enganchará y desearán
continuar leyendo.
¿Cuándo debemos empezar a
establecer el contacto con los libros?
Una idea que me ha
sorprendido mucho descubrir es que es recomendable introducir el libro antes de
que comience la vida escolar del niño y lo introduciremos tanto en sus juegos
como en sus actividades cotidianas como algo normal (Robert Escarpit).
Esta idea me ha sorprendido porque si
bien es conocido por todos que en ocasiones podemos mostrarle a los niños un álbum
de imágenes y leérselo, nunca pensé que esta acción pudiera llegar a ser
beneficiosa para que en el futuro vea los libros como algo divertido.
¿Qué características debe tener un animador a la lectura?
Los cuentos, los poemas… tienen energía por sí mismos
y capacidad suficiente de embriagar al lector.
Las características que debe cumplir una persona para
ser un buen animador a la lectura son:
Paciencia. La creación de hábitos lectores no es un logro que se
produce de la noche a la mañana. Por eso no se pueden esperar resultados
espectaculares a corto plazo. Sólo llegarán cuando se trabaje con serenidad,
constancia y coherencia.
Prudencia. Mal empieza el animador que se empeña en que todos los
niños y jóvenes lean y disfruten devorando muchos libros y escribiendo muchos textos. Como todo placer el de leer es
personal y lo que para unos es una experiencia gozosa para otros puede ser un
acto insulso y carente de sabor. Y, por supuesto, ni la cantidad ni el tamaño
de lo leído o escrito es lo importante.
Constancia.
Confianza. El ingrediente reconstituyente de la constancia es la
autoconfianza, el convencimiento de que el hábito lector puede explotar y
afianzarse a cualquier edad y en cualquier contexto sociocultural por muy
adverso que parezca. Incluso en el desierto crecen flores.
Rigor.
Creador de ambientes. No estaría de más que el aspirante a animador se
diera una vuelta por una escuela de interiorismo y decoración para que le
enseñaran a crear ambientes y climas favorable de modo que los niños se sientan
seducidos hacia el encuentro con los libros. Pero, naturalmente, no se trata
sólo de ambientes físicos, sino sobre todo de atmósferas afectivas y atrayentes.
Planificación. El animador huirá de la improvisación como del inspector de
hacienda. Deberá fijarse unos objetivos concretos, planificará el número de
animaciones que va a realizar, las estrategias que va a elegir, los libros que
va a emplear... Pero, ¡atención!, planificar no significa crear un modelo tan
rígido que el niño se sienta encorsetado, dirigido, adiestrado.
Creatividad. Fantasía, imaginación, espíritu renovador y crítico, deseo
de dinamitar moldes y tópicos, riesgo, experimentación revolucionaria… pero no
sólo al desplegar estrategias de animación sino en toda la didáctica de la
lectura y la escritura.
Respeto. El primer mandamiento de la Ley del Libro es mostrar un
exquisito, tierno y delicado respeto hacia los intereses, nivel de maduración y
competencia lectora y escritora de todos y cada uno de los lectores, entendidos
como seres únicos e irrepetibles.
Coherencia. Si falta este ingrediente el pastel que estamos cocinando
acabará irremediablemente en el cubo de la basura. Sólo se contagia lo que se
siente y se vive: ¡lee y escribe, maestro, predica con el ejemplo de tu propia
pasión lectora!
Modestia. No eres nadie, animador, no eres más que un mero
intermediario, un facilitador del acercamiento del lector a los diversos
textos. El auténtico protagonismo lo deben tener exclusivamente el niño y la
niña que caminan por el ámbito de la lectura y la escritura.
Sensibilidad. Tienes que poseer un radar, un sexto sentido, una especial
habilidad para captar las necesidades e inclinaciones de cada lector y para
aceptar que tú también estás envuelto en una constante dinámica de aprendizaje.
Profesionalidad. Se preocupa por estar al día de las novedades en Literatura
Infantil y Juvenil y de los libros documentales y demás materiales y soportes
de la lectura. Conocerá el ámbito literario: ferias, exposiciones, premios,
congresos. Estará en contacto con colectivos e instituciones, consultará
revistas especializadas, etc.
Psicología. Conocerá los rasgos psicológicos, intereses, inquietudes,
preocupaciones y experiencias lectoras de los niños y jóvenes con los que
trabaja, así como su contexto sociocultural.
Persuasión. Para lograr implicar a los distintos agentes de la
educación lectora: profesores, padres, bibliotecarios, autores, etc.
Condiciones para
realizar una animación.
Es conveniente a la hora de realizar
animaciones tener en cuenta algunas ideas básicas que deberemos tratar de cumplir
siempre que nos sea posible:
- Debe utilizarse un libro completo, no un fragmento.
- Debe presentarse el libro: título, autor, ilustrador, traductor,
editorial..., adaptando la información a la edad del niño.
- Después de la lectura del libro, debe haber una puesta en común
donde los niños expresen lo que más les ha gustado del libro de forma
espontánea, sin que el animador trate de que descubran lo que él ve en el
libro.
- Podemos repetir la animación siempre que utilicemos un libro
distinto. No podemos hacer dos animaciones diferentes con el mismo libro.
- Las animaciones necesitan continuidad, no deben convertirse en algo
aislado. Tienen que ser programadas pensando en todo el curso (una al
trimestre puede resultar adecuado).
- Las animaciones serán más efectivas si se comienzan a realizar en
los primeros niveles (Educación Infantil) y se siguen realizando a lo
largo de toda la Primaria.
- La animación a la lectura debe ser activa: el niño escucha, lee,
juega, observa, se mueve...
- La animación debe ser participativa: el niño debe ser protagonista.
El animador vigilará que todos intervengan, teniendo especial cuidado en
la participación de los niños más retraídos.
- La animación debe ser voluntaria: el niño debe querer participar.
Nunca debe convertirse en una actividad más de clase, es algo distinto que
tiene que ver más con la diversión y el juego. No debe preocuparnos si al
principio no todos los niños leen el libro y participan en la animación.
Cuando los niños no lectores vean lo divertido que puede resultar, se irán
incorporando a las animaciones. Es normal y conveniente que después de
realizada la animación los niños vuelvan a leer el libro de manera
voluntaria profundizando en la lectura con las pistas que la animación les
ha proporcionado.
- La animación no es competitiva: no se trata de ganar o perder, no
hay notas ni calificaciones. El animador alabará los aciertos, pero
quitará importancia a las equivocaciones. Procurará invitar a los niños a
ayudar a los compañeros que no sepan.
- Se pueden realizar en cualquier lugar: biblioteca pública o escolar,
aula, hogar...
- En las animaciones que así lo precisen será necesario que el niño
haya leído en su totalidad el libro fijado. El niño lo llevará bien o mal
leído, pero con una lectura completa.
- Es conveniente que los libros elegidos para hacer animaciones tengan
un nivel de lectura ligeramente inferior al de los participantes, con el
fin de que todos los niños se sientan capaces de leer el libro.
Todas
estas indicaciones son orientativas. Será la práctica la que nos vaya
guiando e iremos adaptando las animaciones a la realidad concreta de
nuestros alumnos.
Objetivos de la
animación.
Como objetivo general se
pretende desarrollar en el niño el hábito lector, de manera que la lectura se
convierta en una actividad placentera elegida libremente.
Pero al mismo tiempo también
buscamos alcanzar objetivos más concretos:
- Que descubra el libro
físicamente, iniciándose de forma paralela en el lenguaje de la imagen.
- Que relacione lo oral y
lo escrito dando paso a la lectura como un ejercicio posterior.
- Que los niños
desarrollen la capacidad de escuchar, comprender y retener.
- Que comprenda lo que
dice el libro completo.
- Que desarrolle su
capacidad analítica y creativa: repetir y recrear a partir de lo contado.
- Que evolucionen de una
lectura pasiva a una activa, incorporando este aprendizaje en su vida
cotidiana.
- Que logren otras formas
de comunicación no estereotipadas a partir de la recreación y la
invención.
- Que reflexionen sobre
los valores y actitudes que encierran los libros con espíritu crítico.
- Que el niño descubra la
diversidad de los libros.
- Que conozcan otras
experiencias diferentes a las que ellos han vivido.
- Que les sirva la lectura
como estímulo para superar los propios problemas.
- Ampliar su visión del
mundo, abrir su mente a otras realidades y culturas, con actitud de
respeto.
- Que se introduzca al
niño en la literatura a través de la lectura: que pueda comprender, que
además pueda gozar y que le permita reflexionar.
Así,
si se cumplen estos objetivos, la lectura acabará educando el sentido crítico
del niño, contribuirá al desarrollo de su personalidad y le preparará para la
vida.
En el Primer Ciclo de Primaria y en
Educación Infantil las dificultades apenas existen, pues al no tener que leer
los niños el libro y presentarse como un juego todos quieren participar.
En el Segundo y Tercer Ciclo de Primaria las dificultades son mayores, sobre todo en las animaciones en las que es necesaria la lectura previa del libro, con lo que en principio, y debido a su carácter voluntario, sólo los que ya tienen una inclinación a la lectura serán los que deseen participar. Varias estrategias nos permiten ir incorporando a los alumnos y alumnas menos motivados:
En el Segundo y Tercer Ciclo de Primaria las dificultades son mayores, sobre todo en las animaciones en las que es necesaria la lectura previa del libro, con lo que en principio, y debido a su carácter voluntario, sólo los que ya tienen una inclinación a la lectura serán los que deseen participar. Varias estrategias nos permiten ir incorporando a los alumnos y alumnas menos motivados:
- Dejar que se queden y participen del juego aunque no hayan leído el
libro. Los comentarios que hacen sus compañeros sobre el libro, lo
divertido del juego que se realiza después, llegan a hacer que muchos
pidan el libro para leerlo, o se animen a leer el libro que se presente
para la siguiente animación.
- Es más ameno realizar el comentario de un libro y el juego de
animación que una clase normal. Esta reflexión también hace que los
alumnos y alumnas se decidan a leer el libro en la siguiente animación.
De todas formas siempre quedan algunos alumnos y
alumnas a los que resulta muy difícil motivar, y será a través de un
seguimiento más individual sobre sus gustos lectores, y analizando las
dificultades que pueden tener en la lectura, como conseguiremos que
paulatinamente vayan cogiendo gusto a la lectura.
Errores y riesgos de la
animación a la lectura
- Confundir la animación
con actividades en torno al libro.
- Utilizar fragmentos de
obras para realizar las animaciones.
- Transformar la animación
en una clase más.
- Pedir a los niños que
realicen un trabajo sobre ese libro.
- Que la animación se
convierta en agitación.
- Obligar a los niños a
participar en la animación. La animación debe ser voluntaria.
- Elegir los libros en
función sólo de nuestros gustos o desde el punto de vista estético o
literario. El libro debe elegirse en función de los intereses y el gusto
del niño.
Debemos tener muy claro que todas las
actividades que propongamos antes de la lectura de cualquier obra deben ser motivadoras y centradas en el interés de
los niños. Por tanto debemos presentarles actividades divertidas que puedan
verlas como si fueran un juego pues es una manera de que todos participen, pero
eso sí, deberemos buscar siempre unos objetivos concretos.
IDEAS
DESTACADAS.
Para realizar este marco teórico al ir mirando en
distintas páginas fui quedándome con algunas ideas, y estas son algunas de las
que más me gustaron:
Es muy recomendable que dentro de
nuestro propio aula, creemos un rincón lector, es decir, dediquemos una pequeña
zona de la clase a crear un ambiente que sea favorable a la lectura (sillas
cómodas, buena iluminación, rodeado de libros para que podamos escoger el que
más nos guste, etc.). Es decir crear nuestra propia biblioteca dentro de la
clase y será aún mejor si animamos a nuestros alumnos a que todos aquellos
libros que hayan leído y les haya gustado lo traigan para dejarlo temporalmente
en la biblioteca de forma que alguno de sus compañeros lo pueda coger para leerlo
allí o llevárselo a casa prestado. (Devolviéndose siempre los libros a su dueño
al final de cada trimestre o curso).
Esta me parece una gran idea pues de
esta forma conseguimos crear una fuente de recursos que van a ser de su gusto,
pues los libros que le hayan gustado a uno de los chicos casi con toda
seguridad también les gustará a otros.
Si nos decidimos a llevar a cabo esta
idea debemos tener en cuenta que podemos decorar los alrededores con carteles que nos animen a leer, etc.
También podemos crear la figura del “bibliotecario”
que consiste en que cada semana uno o dos de los alumnos será el bibliotecario
y será el encargado de asegurarse de que todo esté colocado, apuntar los libros
que salen en préstamo y los que son devueltos, decorar la biblioteca de forma
que más le guste, etc.
Recuerdo que cuando iba al colegio aplicábamos
estos dos últimos métodos (teníamos una biblioteca propia con libros que nos
prestábamos y cada semana dos de los
alumnos realizaban la función de bibliotecario) y por lo que yo recuerdo
siempre nos dieron resultados muy positivos, pues para nosotros era divertido,
nos gustaba leer lo que nos recomendaban otros compañeros y esperábamos con
ilusión la semana en la que íbamos a ser bibliotecarios (pues nos hacía
sentirnos especiales).
¿Qué actividades haremos
antes, durante y después de la lectura?
ANTES DE LEER:
Antes de iniciar la lectura debemos
plantearnos qué conocimientos previos tienen nuestros alumnos sobre el tema del
libro. Pues para empezar a trabajar sobre él es fundamental que sepamos qué es
lo que ellos saben, que esperan obtener de la lectura de ese libro, así como
saber si es acorde a sus intereses.
Debemos proponer actividades que
despierten el interés de los alumnos por el tema del libro. Como hemos visto en
clase una opción podría ser preguntarles que sentimientos despiertan en cada
uno de ellos las imágenes que podemos ver en la portada y contraportada del
libro e intentar inventar la historia a partir de ella o de un breve fragmento
del texto que el profesor les haya leído.
Podemos pedirles que identifiquen el
título del libro y el nombre de su autor e ilustrador. Luego, les haremos
preguntas que ayuden a los niños a formular hipótesis sobre los posibles
contenidos del cuento: ¿Cuáles serán los personajes de la historia? ¿Dónde se
situará el cuento? ¿Qué les parece que ocurrirá en este libro que vamos a leer?
Este primer acercamiento al libro es
muy importante para conseguir que la futura lectura se realice con ganas y entusiasmo,
por tanto debemos evitar que en esta primera fase los niños puedan tener
sentimientos negativos hacia la lectura, es decir, por ejemplo debemos
favorecer que el clima sea relajado sin que nadie se sienta presionado o
agobiado (esto por ejemplo puede suceder si le pedimos a un alumno en concreto
que nos dé su opinión sobre algo relacionado con el libro y por este motivo lo
sometemos a una situación de estrés).
DURANTE LA LECTURA:
Debemos implicar a los niños en la
lectura haciendo que ellos mismos hagan predicciones e interpretaciones
coherentes acerca de lo que van leyendo y se impliquen en el proceso activo de
comprensión.
Para conseguir que se involucren en
la historia, podemos usar técnicas de creación literaria en las que escojamos
un pequeño fragmento de nuestro libro y creamos un párrafo alternativo. También
podremos realizar debates acerca de lo que está pasando en el libro, si están
de acuerdo con las actuaciones que llevan a cabo cada uno de los personajes,
quien les gusta más, quien menos, etc.
Estas conversaciones deben fomentar
una reflexión personal; la finalidad es ayudar al lector a conocer y apreciar
sus múltiples contenidos y las diversas maneras de abordarlo y comprenderlo.
DESPUES DE LEER:
Se desarrollarán unas estrategias de
profundización en la lectura con el objetivo de que analice la obra y la
interiorice.
Para desarrollar este aspecto podemos
realizar juegos de profundización y comprensión lectora.
Podremos resolver, si las hay, dudas
sobre la trama del libro, sobre todo si es un libro de intriga o de aventuras.
Una actividad muy divertida es la de
cambiar el final por otro alternativo que nos inventemos.
Es importante tener claro que cuando
el niño termina alguna lectura, nunca hay que someterlo a un interrogatorio o
examen. Es mejor conversar sobre la obra, cuál personaje le agradó más y por
qué, qué haría si se viera en esa situación, etc.; es decir, compartir
impresiones y criterios.
Otras actividades que podremos llevar
a cabo serán: libro-fórum, crítica propia de los lectores, club de lectura,
recreación de la lectura (ya sea dramática o por escrito…).
- Apuntes de clase: Animación a la
lectura a través del juego
- Tonucci, Franceso: “El nacimiento del
lector”
- Kerguéno, Jacqueline: “Ayudar al niño
a convertirse en lector”
- http://www.slideshare.net/amalba/propuestas-de-actividades-para-trabajar-la-animacin-a-presentation
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