"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos." (Antoine de Saint Exupéry, El Principito).

miércoles, 18 de enero de 2012


BLOQUE 4. Lectura literaria y animación lectora.

Este nuevo bloque llamado “animación a la lectura” a diferencia de los anteriores es mucho más práctico pues ya no se trata de ver muchos conceptos teóricos, sino de averiguar y conocer una serie de consejos e ideas que tenemos que tener muy claros para ser capaces de animar a nuestros alumnos a leer y por tanto este nuevo tema nos va a servir para aprender a fomentar la lectura.

En mi opinión es el tema más importante de todos los que hemos dado hasta ahora, pues nos va  a ayudar a enfrentarnos a una realidad que se puede ver en el día a día de las aulas españolas y es que a la gran mayoría de los chic@s de hoy en día no les atraen los libros ni la lectura, por tanto, como futuros maestros tenemos que ser capaces de pensar nuevas formas de darles a conocer libros interesantes que les gusten, les diviertan, les resulten atractivos y partiendo de esa base consigamos fomentar su interés por la lectura.

Leer consiste en ir descifrando una serie de códigos y a su vez ir descifrando la información que contienen dichos códigos.

La lectura es una habilidad básica cuyo aprendizaje no acaba nunca puesto que es uno de los pilares principales en el aprendizaje general de los alumnos. 

Una de las figuras emblemáticas de la Animación a la Lectura en España es Montserrat Sarto. Su libro: La animación a la lectura. Para hacer al niño lector  supuso una revolución  pues introducía conceptos nuevos como el disfrute.

Pero siguiendo las ideas de Eveline Charmeux no se trata de que disfruten de la animación lectora sino que como maestros tenemos que conseguir que disfruten leyendo pues ese el objetivo final y más importante de nuestra labor.

La primera pregunta que se nos plantea al ver el título de este tema es ¿Qué es la animación lectora? 
Animar o incitar a una persona a leer, es adentrarle en una aventura en la que él mismo se convierte en protagonista, a partir de la identificación con los personajes de ficción.

La animación lectora por tanto es una actividad con la que intentamos acercar los libros al niño de forma que los vea como algo divertido, placentero y también nos ayudará a transmitirles la idea de que leer es una buena forma de pasar un rato divertido cuando tenemos tiempo libre.

Para conseguir estos objetivos, lo que debemos intentar es que realicen una lectura profunda  y viva, es decir que leer es algo que va mucho más allá que descifrar las letras y las palabras, leer es transportarnos a un nuevo lugar desconocido que palabra por palabra se nos va mostrando y quizá nos vaya cautivando.

¿Cómo podemos conseguir que a los niños les guste leer?

Como ya hemos dicho varias veces en este blog, conseguir que a nuestros alumnos les guste leer no es para nada una tarea fácil, es más, quizá  (o casi con toda seguridad) es la tarea más difícil con la que como profesores nos vamos a enfrentar. Veamos por ejemplo que queremos enseñar a un chico a sumar, si dedicamos tiempo a estar con él y enseñarle la técnica y repetimos ejercicios una y otra vez, al final, acabará aprendiendo. Pero sin embargo para conseguir que le guste leer no será suficiente con que nos sentemos con él y le obliguemos a leer o leamos con él, sino que tendremos que tener en cuenta muchos otros factores.

Hay que tener muy presente que los niños al igual que las personas adultas, tienen unos gustos  e intereses propios y por tanto, sólo les resultará atrayente un libro si se tratan temas que sean de su interés.
Por tanto, será una misión tanto de los padres como de los maestros el acompañar y guiar al alumno en este proceso, ayudándole a descubrir que es lo que de verdad le gusta y que no (para conseguir esto lo primero que debemos tener es una gran variedad de libros para ofrecerle).

Tenemos que tener claro que los libros que nosotros (personas adultas) pensamos que les van a gustar no necesariamente tienen que ser lo que les gusten a ellos (niños).
Deberemos ofrecerles lecturas que sean divertidas, atrayentes y con un lenguaje comprensible (si además es atrayente por sus dibujos, encuadernación, etc. Pues mucho mejor).

   
Los niño son imitadores natos por naturaleza,  por tanto es muy importante que tanto los padres como los profesores sirvamos de modelo y les enseñemos que leer puede ser una actividad divertida (si queremos que los niños lean lo primero que debemos hacer es leer nosotros, tanto leer con ellos como leerles a ellos mientras nos escuchan).

Sin embargo no debemos olvidar que igual que a nosotros no nos gusta leer cualquier cosa, a ellos les va a suceder lo mismo, por tanto será nuestra obligación poner a disposición de nuestros alumnos libros y materiales que les resulten atrayentes y divertidos si se deciden a leer (esto en mi opinión es especialmente importante cuando tratemos con niños pequeños, pues un niño de sexto de primaria ya tiene la suficiente autonomía para que si un libro no le gusta dejarlo y coger otro, sin embargo un alumno de primero o segundo de primaria si le recomendamos o le proporcionamos un libro quizá empiece a leerlo y caiga en desesperación y aburrimiento y lo peor de esta situación no es que se aburra con un determinado libro, sino que, por culpa de esto termine pensando que leer es una actividad aburrida y pesada), para lograr esto es importante tener en cuenta el nivel de desarrollo del niño en todos los aspectos.

¿Qué hacer para que disfrute leyendo?
·      Como profesores será nuestra obligación proporcionarle a nuestros alumnos libros que sean adecuados a su edad y sus intereses, tendremos que intentar que sean divertidos, amenos y  atractivos. (Y por supuesto si su edición es atractiva aún mejor).

·      Es importante destacar nuevamente la idea de que debemos proporcionarles libros que les gusten, y que vayan acorde a sus gustos.

·      En mi opinión es muy importante que especialmente en los primeros lectores no les impongamos desde la escuela libros que les resulten pesados y no les interesen pues si somos conscientes de esta situación y a pesar de eso nos empeñamos en obligarles a leer libros que les resulten aburridos sólo conseguiremos que vean la lectura como una obligación aburrida y dura cuando debe ser todo lo contrario, leer es una actividad de la que deben disfrutar y si se la orientamos correctamente leerán voluntariamente porque les gustará

·      Una idea que he aprendido nueva al investigar sobre este tema, es que  para que a un niño le guste una lectura es fundamental que se identifique con alguno de los  personajes principales de la misma, por tanto, deberemos proponerles obras en la que los personajes sean creíbles y convincentes, de forma que si conseguimos que se identifique con los protagonistas, la historia le enganchará y desearán continuar leyendo.


¿Cuándo debemos empezar a establecer el contacto con los libros?
Una idea que me ha sorprendido mucho descubrir es que es recomendable introducir el libro antes de que comience la vida escolar del niño y lo introduciremos tanto en sus juegos como en sus actividades cotidianas como algo normal (Robert Escarpit).
Esta idea me ha sorprendido porque si bien es conocido por todos que en ocasiones podemos mostrarle a los niños un álbum de imágenes y leérselo, nunca pensé que esta acción pudiera llegar a ser beneficiosa para que en el futuro vea los libros como algo divertido.


¿Qué características debe tener un animador a la lectura?
Los cuentos, los poemas… tienen energía por sí mismos y capacidad suficiente de embriagar al lector.
Las características que debe cumplir una persona para ser un buen animador a la lectura son:

Paciencia. La creación de hábitos lectores no es un logro que se produce de la noche a la mañana. Por eso no se pueden esperar resultados espectaculares a corto plazo. Sólo llegarán cuando se trabaje con serenidad, constancia y coherencia.

Prudencia. Mal empieza el animador que se empeña en que todos los niños y jóvenes lean y disfruten devorando muchos libros y escribiendo muchos textos. Como todo placer el de leer es personal y lo que para unos es una experiencia gozosa para otros puede ser un acto insulso y carente de sabor. Y, por supuesto, ni la cantidad ni el tamaño de lo leído o escrito es lo importante.

Constancia.
Confianza. El ingrediente reconstituyente de la constancia es la autoconfianza, el convencimiento de que el hábito lector puede explotar y afianzarse a cualquier edad y en cualquier contexto sociocultural por muy adverso que parezca. Incluso en el desierto crecen flores.
Rigor.

Creador de ambientes. No estaría de más que el aspirante a animador se diera una vuelta por una escuela de interiorismo y decoración para que le enseñaran a crear ambientes y climas favorable de modo que los niños se sientan seducidos hacia el encuentro con los libros. Pero, naturalmente, no se trata sólo de ambientes físicos, sino sobre todo de atmósferas afectivas y atrayentes.

Planificación. El animador huirá de la improvisación como del inspector de hacienda. Deberá fijarse unos objetivos concretos, planificará el número de animaciones que va a realizar, las estrategias que va a elegir, los libros que va a emplear... Pero, ¡atención!, planificar no significa crear un modelo tan rígido que el niño se sienta encorsetado, dirigido, adiestrado.

Creatividad. Fantasía, imaginación, espíritu renovador y crítico, deseo de dinamitar moldes y tópicos, riesgo, experimentación revolucionaria… pero no sólo al desplegar estrategias de animación sino en toda la didáctica de la lectura y la escritura.

Respeto. El primer mandamiento de la Ley del Libro es mostrar un exquisito, tierno y delicado respeto hacia los intereses, nivel de maduración y competencia lectora y escritora de todos y cada uno de los lectores, entendidos como seres únicos e irrepetibles.

Coherencia. Si falta este ingrediente el pastel que estamos cocinando acabará irremediablemente en el cubo de la basura. Sólo se contagia lo que se siente y se vive: ¡lee y escribe, maestro, predica con el ejemplo de tu propia pasión lectora!

Modestia. No eres nadie, animador, no eres más que un mero intermediario, un facilitador del acercamiento del lector a los diversos textos. El auténtico protagonismo lo deben tener exclusivamente el niño y la niña que caminan por el ámbito de la lectura y la escritura.

Sensibilidad. Tienes que poseer un radar, un sexto sentido, una especial habilidad para captar las necesidades e inclinaciones de cada lector y para aceptar que tú también estás envuelto en una constante dinámica de aprendizaje.

Profesionalidad. Se preocupa por estar al día de las novedades en Literatura Infantil y Juvenil y de los libros documentales y demás materiales y soportes de la lectura. Conocerá el ámbito literario: ferias, exposiciones, premios, congresos. Estará en contacto con colectivos e instituciones, consultará revistas especializadas, etc.

Psicología. Conocerá los rasgos psicológicos, intereses, inquietudes, preocupaciones y experiencias lectoras de los niños y jóvenes con los que trabaja, así como su contexto sociocultural.

Persuasión. Para lograr implicar a los distintos agentes de la educación lectora: profesores, padres, bibliotecarios, autores, etc.
Condiciones para realizar una animación.
Es conveniente a la hora de realizar animaciones tener en cuenta algunas ideas básicas que deberemos tratar de cumplir siempre que nos sea posible:
  • Debe utilizarse un libro completo, no un fragmento.
  • Debe presentarse el libro: título, autor, ilustrador, traductor, editorial..., adaptando la información a la edad del niño.
  • Después de la lectura del libro, debe haber una puesta en común donde los niños expresen lo que más les ha gustado del libro de forma espontánea, sin que el animador trate de que descubran lo que él ve en el libro.
  • Podemos repetir la animación siempre que utilicemos un libro distinto. No podemos hacer dos animaciones diferentes con el mismo libro.
  • Las animaciones necesitan continuidad, no deben convertirse en algo aislado. Tienen que ser programadas pensando en todo el curso (una al trimestre puede resultar adecuado).
  • Las animaciones serán más efectivas si se comienzan a realizar en los primeros niveles (Educación Infantil) y se siguen realizando a lo largo de toda la Primaria.
  • La animación a la lectura debe ser activa: el niño escucha, lee, juega, observa, se mueve...
  • La animación debe ser participativa: el niño debe ser protagonista. El animador vigilará que todos intervengan, teniendo especial cuidado en la participación de los niños más retraídos.
  • La animación debe ser voluntaria: el niño debe querer participar. Nunca debe convertirse en una actividad más de clase, es algo distinto que tiene que ver más con la diversión y el juego. No debe preocuparnos si al principio no todos los niños leen el libro y participan en la animación. Cuando los niños no lectores vean lo divertido que puede resultar, se irán incorporando a las animaciones. Es normal y conveniente que después de realizada la animación los niños vuelvan a leer el libro de manera voluntaria profundizando en la lectura con las pistas que la animación les ha proporcionado.
  • La animación no es competitiva: no se trata de ganar o perder, no hay notas ni calificaciones. El animador alabará los aciertos, pero quitará importancia a las equivocaciones. Procurará invitar a los niños a ayudar a los compañeros que no sepan.
  • Se pueden realizar en cualquier lugar: biblioteca pública o escolar, aula, hogar...
  • En las animaciones que así lo precisen será necesario que el niño haya leído en su totalidad el libro fijado. El niño lo llevará bien o mal leído, pero con una lectura completa.
  • Es conveniente que los libros elegidos para hacer animaciones tengan un nivel de lectura ligeramente inferior al de los participantes, con el fin de que todos los niños se sientan capaces de leer el libro.
Todas estas indicaciones son orientativas. Será la práctica la que nos vaya guiando e iremos adaptando las animaciones a la realidad concreta de nuestros alumnos.

Objetivos de la animación.
Como objetivo general se pretende desarrollar en el niño el hábito lector, de manera que la lectura se convierta en una actividad placentera elegida libremente.
Pero al mismo tiempo también buscamos alcanzar objetivos más concretos:
  • Que descubra el libro físicamente, iniciándose de forma paralela en el lenguaje de la imagen.
  • Que relacione lo oral y lo escrito dando paso a la lectura como un ejercicio posterior.
  • Que los niños desarrollen la capacidad de escuchar, comprender y retener.
  • Que comprenda lo que dice el libro completo.
  • Que desarrolle su capacidad analítica y creativa: repetir y recrear a partir de lo contado.
  • Que evolucionen de una lectura pasiva a una activa, incorporando este aprendizaje en su vida cotidiana.
  • Que logren otras formas de comunicación no estereotipadas a partir de la recreación y la invención.
  • Que reflexionen sobre los valores y actitudes que encierran los libros con espíritu crítico.
  • Que el niño descubra la diversidad de los libros.
  • Que conozcan otras experiencias diferentes a las que ellos han vivido.
  • Que les sirva la lectura como estímulo para superar los propios problemas.
  • Ampliar su visión del mundo, abrir su mente a otras realidades y culturas, con actitud de respeto.
  • Que se introduzca al niño en la literatura a través de la lectura: que pueda comprender, que además pueda gozar y que le permita reflexionar.
Así, si se cumplen estos objetivos, la lectura acabará educando el sentido crítico del niño, contribuirá al desarrollo de su personalidad y le preparará para la vida.

Dificultades para aplicar las técnicas de animación a la lectura.
En el Primer Ciclo de Primaria y en Educación Infantil las dificultades apenas existen, pues al no tener que leer los niños el libro y presentarse como un juego todos quieren participar.
En el Segundo y Tercer Ciclo de Primaria las dificultades son mayores, sobre todo en las animaciones en las que es necesaria la lectura previa del libro, con lo que en principio, y debido a su carácter voluntario, sólo los que ya tienen una inclinación a la lectura serán los que deseen participar. Varias estrategias nos permiten ir incorporando a los alumnos y alumnas menos motivados: 
  • Dejar que se queden y participen del juego aunque no hayan leído el libro. Los comentarios que hacen sus compañeros sobre el libro, lo divertido del juego que se realiza después, llegan a hacer que muchos pidan el libro para leerlo, o se animen a leer el libro que se presente para la siguiente animación.
  • Es más ameno realizar el comentario de un libro y el juego de animación que una clase normal. Esta reflexión también hace que los alumnos y alumnas se decidan a leer el libro en la siguiente animación.
De todas formas siempre quedan algunos alumnos y alumnas a los que resulta muy difícil motivar, y será a través de un seguimiento más individual sobre sus gustos lectores, y analizando las dificultades que pueden tener en la lectura, como conseguiremos que paulatinamente vayan cogiendo gusto a la lectura.
Errores y riesgos de la animación a la lectura

  • Confundir la animación con actividades en torno al libro.
  • Utilizar fragmentos de obras para realizar las animaciones.
  • Transformar la animación en una clase más.
  • Pedir a los niños que realicen un trabajo sobre ese libro.
  • Que la animación se convierta en agitación.
  • Obligar a los niños a participar en la animación. La animación debe ser voluntaria.
  • Elegir los libros en función sólo de nuestros gustos o desde el punto de vista estético o literario. El libro debe elegirse en función de los intereses y el gusto del niño.

Debemos tener muy claro que todas las actividades que propongamos antes de la lectura de cualquier obra deben ser motivadoras y centradas en el interés de los niños. Por tanto debemos presentarles actividades divertidas que puedan verlas como si fueran un juego pues es una manera de que todos participen, pero eso sí, deberemos buscar siempre unos objetivos concretos.
   

IDEAS DESTACADAS.
Para realizar este marco teórico al ir mirando en distintas páginas fui quedándome con algunas ideas, y estas son algunas de las que más me gustaron:

Es muy recomendable que dentro de nuestro propio aula, creemos un rincón lector, es decir, dediquemos una pequeña zona de la clase a crear un ambiente que sea favorable a la lectura (sillas cómodas, buena iluminación, rodeado de libros para que podamos escoger el que más nos guste, etc.). Es decir crear nuestra propia biblioteca dentro de la clase y será aún mejor si animamos a nuestros alumnos a que todos aquellos libros que hayan leído y les haya gustado lo traigan para dejarlo temporalmente en la biblioteca de forma que alguno de sus compañeros lo pueda coger para leerlo allí o llevárselo a casa prestado. (Devolviéndose siempre los libros a su dueño al final de cada trimestre o curso).
Esta me parece una gran idea pues de esta forma conseguimos crear una fuente de recursos que van a ser de su gusto, pues los libros que le hayan gustado a uno de los chicos casi con toda seguridad también les gustará a otros.

Si nos decidimos a llevar a cabo esta idea debemos tener en cuenta que podemos decorar los alrededores  con carteles que nos animen a leer, etc.

También podemos crear la figura del “bibliotecario” que consiste en que cada semana uno o dos de los alumnos será el bibliotecario y será el encargado de asegurarse de que todo esté colocado, apuntar los libros que salen en préstamo y los que son devueltos, decorar la biblioteca de forma que más le guste, etc.

Recuerdo que cuando iba al colegio aplicábamos estos dos últimos métodos (teníamos una biblioteca propia con libros que nos prestábamos y  cada semana dos de los alumnos realizaban la función de bibliotecario) y por lo que yo recuerdo siempre nos dieron resultados muy positivos, pues para nosotros era divertido, nos gustaba leer lo que nos recomendaban otros compañeros y esperábamos con ilusión la semana en la que íbamos a ser bibliotecarios (pues nos hacía sentirnos especiales).

¿Qué actividades haremos antes, durante y después de la lectura?

ANTES DE LEER:
Antes de iniciar la lectura debemos plantearnos qué conocimientos previos tienen nuestros alumnos sobre el tema del libro. Pues para empezar a trabajar sobre él es fundamental que sepamos qué es lo que ellos saben, que esperan obtener de la lectura de ese libro, así como saber si es acorde a sus intereses.

Debemos proponer actividades que despierten el interés de los alumnos por el tema del libro. Como hemos visto en clase una opción podría ser preguntarles que sentimientos despiertan en cada uno de ellos las imágenes que podemos ver en la portada y contraportada del libro e intentar inventar la historia a partir de ella o de un breve fragmento del texto que el profesor les haya leído.

Podemos pedirles que identifiquen el título del libro y el nombre de su autor e ilustrador. Luego, les haremos preguntas que ayuden a los niños a formular hipótesis sobre los posibles contenidos del cuento: ¿Cuáles serán los personajes de la historia? ¿Dónde se situará el cuento? ¿Qué les parece que ocurrirá en este libro que vamos a leer?

Este primer acercamiento al libro es muy importante para conseguir que la futura lectura se realice con ganas y entusiasmo, por tanto debemos evitar que en esta primera fase los niños puedan tener sentimientos negativos hacia la lectura, es decir, por ejemplo debemos favorecer que el clima sea relajado sin que nadie se sienta presionado o agobiado (esto por ejemplo puede suceder si le pedimos a un alumno en concreto que nos dé su opinión sobre algo relacionado con el libro y por este motivo lo sometemos a una situación de estrés).

DURANTE LA LECTURA:
Debemos implicar a los niños en la lectura haciendo que ellos mismos hagan predicciones e interpretaciones coherentes acerca de lo que van leyendo y  se impliquen en el proceso activo de comprensión.

Para conseguir que se involucren en la historia, podemos usar técnicas de creación literaria en las que escojamos un pequeño fragmento de nuestro libro y creamos un párrafo alternativo. También podremos realizar debates acerca de lo que está pasando en el libro, si están de acuerdo con las actuaciones que llevan a cabo cada uno de los personajes, quien les gusta más,  quien menos, etc.

Estas conversaciones deben fomentar una reflexión personal; la finalidad es ayudar al lector a conocer y apreciar sus múltiples contenidos y las diversas maneras de abordarlo y comprenderlo.

DESPUES DE LEER:
Se desarrollarán unas estrategias de profundización en la lectura con el objetivo de que analice la obra y la interiorice.
Para desarrollar este aspecto podemos realizar juegos de profundización y comprensión lectora.

Podremos resolver, si las hay, dudas sobre la trama del libro, sobre todo si es un libro de intriga o de aventuras.

Una actividad muy divertida es la de cambiar el final por otro alternativo que nos inventemos.


Es importante tener claro que cuando el niño termina alguna lectura, nunca hay que someterlo a un interrogatorio o examen. Es mejor conversar sobre la obra, cuál personaje le agradó más y por qué, qué haría si se viera en esa situación, etc.; es decir, compartir impresiones y criterios.

Otras actividades que podremos llevar a cabo serán: libro-fórum, crítica propia de los lectores, club de lectura, recreación de la lectura (ya sea dramática o por escrito…).


Fuentes:
-          Apuntes de clase: Animación a la lectura a través del juego
-          Tonucci, Franceso: “El nacimiento del lector”
-          Kerguéno, Jacqueline: “Ayudar al niño a convertirse en lector”
-          http://leer.es/
-          http://www.sol-e.com/index.php
-          http://www.plec.es/
-          http://www.planetalector.com/


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