BLOQUE 2. TEXTOS FOLCLÓRICOS.
SELECCIÓN Y ADAPTACIÓN.
Para
comenzar este nuevo tema la primera gran pregunta que se nos planteó fue ¿Qué
es el folclore? ¿Qué son los textos folclóricos?
Debo
reconocer que una vez más esta asignatura me ha vuelto a sorprender pues con el
comienzo de cada tema me sorprendo a mí mismo dándome cuenta de que palabras y
términos que son conocidos, he usado en más de una ocasión e incluso pensaba
que sabía lo que significan, al verlos en clase no soy capaz de llegar a una
definición precisa sobre ellos.
No
ha sido fácil llegar a tener una idea verdaderamente clara de lo que es un
texto folclórico, pues en muchas ocasiones tendemos a mezclar este concepto con
el de texto “popular”.
Es
importante distinguirlos, pues no son lo mismo. Hay textos populares que no son folclóricos y textos folclóricos que no son
populares, así por ejemplo, “El principito” es un cuento popular,
pero no folclórico y, por su parte, “Toda clase de pieles” es un texto
folclórico, pero no es popular
Debemos destacar que el término
“popular” tiene dos connotaciones, pero sólo una de ellas es válida para los
textos folclóricos:
- Famoso, conocido, extendido: Esta connotación no es válida para los textos folclóricos, pues no todos los textos folclóricos son famosos y conocidos (véase el ejemplo del caso anterior “Toda clase de pieles” es un texto folclórico pero no es popular).
- Nace del pueblo: Esta característica sí se puede utilizar para los textos folclóricos.
La
palabra folklore proviene del inglés, “Folk”: pueblo y “Lore”: acervo. Cuando
hablamos de folclore, estamos haciendo referencia al conjunto de elementos,
ideas, costumbres, tradiciones, creencias, formas de actuar y conocimiento
popular que compone a la identidad de una comunidad determinada.
El
folklore es la causa por la que dentro de una misma comunidad, nos vestimos,
nos alimentamos, nos divertimos, pensamos, bailamos y tenemos las mismas
supersticiones y cuentos de un modo particular y único (Se trata de tradiciones
compartidas por la población y que suelen transmitirse, con el paso del tiempo,
de generación en generación).
Ahora que ya ha quedado algo más claro lo que es el folclore, vamos a intentar averiguar que características debe tener un texto para ser considerado como folclórico:
Una de las ideas más importantes es que los textos folclóricos
no tienen autor, son textos que han ido pasando de boca en boca (se
transfieren oralmente), de generación en generación y, como es lógico, por
esta razón no se mantienen idénticos a cómo se contaron por primera vez. (Han
podido sufrir miles de pequeñas variaciones pues cada vez que alguien ha
narrado ese texto habrá ido incluyendo sus propias variaciones, añadiendo,
quitando y olvidando partes, etc. (Cada persona modificaba la historia
a su voluntad. Así se fueron quedando algunos detalles en los cuentos que según
dónde los oigamos o leamos, tienen características diferentes.).
Esta situación
fue así durante siglos (la cantidad de modificaciones que pudieron sufrir es
enormemente grande ya que no existía limitación alguna a la hora de cambiar la
historia),
hasta
que, alguna persona quiso ponerlo por escrito, para que no se perdieran ni
olvidaran en un futuro.
Se considera que los autores son muchísimos, pues cada
persona contó la historia de una forma ligeramente diferente. Por este motivo,
podemos afirmar que los textos
folclóricos no tienen un autor concreto, sino que están hechos por la gente del
pueblo. Por tanto nunca podremos saber cómo era la historia original, pues es
imposible saberlo con seguridad.
Son textos que suelen nacer en un lugar
concreto, pero que por la transmisión oral se extienden, por ello es muy
difícil encontrar el lugar exacto donde el texto fue “inventado”.
Muchos de los personajes que encontramos en
estos textos, son planos y sin personalidad propia. (Como es el caso de Blancanieves y Cenicienta).
(http://www.definicionabc.com/social/folklore.php)
De estas ideas se deduce que no podemos afirmar que un cuento folclórico es de Perrault o de los hermanos Grimm, sino que para expresarnos correctamente deberemos referirnos a ellos como versiones, es decir la versión de Perrault o la versión de los hermanos Grimm, etc. Esto es así porque lo que hicieron ellos no fue crear sus propios cuentos, sino que recopilaron por escrito los cuentos que a ellos les llegaron (quizá la versión de esos cuentos que a ellos más les gustó).
De estas ideas se deduce que no podemos afirmar que un cuento folclórico es de Perrault o de los hermanos Grimm, sino que para expresarnos correctamente deberemos referirnos a ellos como versiones, es decir la versión de Perrault o la versión de los hermanos Grimm, etc. Esto es así porque lo que hicieron ellos no fue crear sus propios cuentos, sino que recopilaron por escrito los cuentos que a ellos les llegaron (quizá la versión de esos cuentos que a ellos más les gustó).
¿Cuál es el origen de los textos folclóricos?
El
origen de estos textos puede ser muy diverso, se cree que algunos de ellos como
“Caperucita Roja” pudieron ser reales, pues se trata de la historia de una
joven devorada por un lobo.
A
otros en cambio se les atribuye un origen religioso y se piensa que han
eliminado las figuras de los Dioses por seres fantásticos como las hadas, las
brujas, los magos, etc.
También
podemos encontrar su origen en historias paganas. Pero
se cree que la gran mayoría fueron inventados generalmente por abuelos y padres
con el objetivo de intentar enseñar a los más jóvenes los peligros de la vida.
(Aquí es importante destacar y no debemos olvidarlo: Los textos folclóricos NO
SON TEXTOS INFANTILES (no están creados para entretener a los niños), sino
textos que se contaban al caer la noche en familia y reuniones (“al calor de la
hoguera”).
El motivo principal por el que empezaron a redactarse fue principalmente para evitar que se perdieran con el paso del tiempo y también con el objetivo de que no se fueran desvirtuando al pasar de boca en boca.
¿Cuándo empezaron a estudiarse los textos folclóricos?
Los textos
folclóricos no se llamaron como tal hasta que, Vladimir Propp los nombró en su
tesis. Hasta entonces el folklore no estaba a un nivel que fuera reconocido
como “estudiable”, pero a partir de entonces comenzó a tenerse en cuenta
desde el punto de vista académico. (Propp convirtió los textos folclóricos en objeto
de análisis objetivo).
¿Qué tipos de textos folclóricos
podemos encontrar?
En
su libro Morfología del Cuento Propp clasifica los cuentos en cuatro
grandes bloques:
Los mitos: Los personajes
de los mitos son dioses o héroes.
Cuentos de animales: todos los
protagonistas de estos cuentos son animales. Dentro de este tipo encontramos:
- Los cuentos folclóricos que se escriben para entretener, divertir y que no tienen moraleja aunque pueden tener alguna enseñanza, pero no se escribe con esta finalidad.
- Las fábulas, las cuales se escriben con la intención de finalizar siempre con una moraleja. Los personajes aquí son muy importantes porque son arquetipos y simbolizan siempre algo: el zorro representa la astucia, los ratones representan la inteligencia, etc.
Cuentos de fórmula: Este tipo de
cuentos me ha resultado muy curioso así que hablaré sobre ellos más adelante en
otra entrada de este blog.
Cuentos de hada o maravillosos: son los
cuentos en los que aparecen personajes con cualidades mágicas. Ejemplos: La
cenicienta, Blancanieves, La Bella Durmiente, El zapatero y los duendes, El
gato con botas, etc.
(Sobre
Propp volveremos a hablar en una nueva entrada de este blog más adelante).
Pero Propp no fue el único que estudió los cuentos,
también hemos de nombrar a Gianni Rodari, cuya principal obra teórica es Gramática
de la fantasía, en ella expone un concepto fundamental en la literatura
infantil y juvenil del siglo XX: el binomio fantástico.
Además de su propia
clasificación de cuentos (semejante a la de Propp) también estableció unas
pautas que se deben seguir a la hora de modificar un cuento.
¿Cuándo empezaron a recopilarse los cuentos folclóricos?
En España el primer recopilador
importante de textos folclóricos es Rodrigo Caro (S. XVI) que recogió
canciones y versos que cantaban los niños. (Con intención conservacionista).
También en esta época podemos encontrar a Madame Leprince de Beaumont y Perrault. Madame Leprince hizo una adaptación de la historia “El lobo blanco” consiguiendo la versión más parecida a “La Bella y la Bestia” de Disney.
Por
su parte Perrault decidió escribir relatos moralizantes dirigidos a los adultos
(se trata por tanto de paraliteratura pues la intención principal es
moralizante). Al escribir basó la mayor parte de sus cuentos en las historias
que la nodriza de sus hijos narraba en su casa.
Un
par de siglos después (S. XIX) encontramos en Alemania a los hermanos Grimm que
escribieron “Cuentos para la infancia y la juventud”.
A
estos hermanos les propusieron recopilar las historias folclóricas alemanas
para que no se perdieran, y así lo hicieron, sin embargo, destaca que intentaron ser lo más fieles posibles a los
cuentos originales, tal y como eran contados en aquella época (su afán no era
adaptar sino conservar). Debido a esto, los primeros cuentos estaban llenos de
historias de sexo, muerte y violencia. Pero tuvieron un éxito tan grande entre
los niños que se vieron obligados a hacer una 2ª edición en la que si hicieron
pequeñas adaptaciones (con el objetivo de que fueran más adecuados para los
niños y se redujeran el número de críticas que su primera versión había
generado entre los padres).
En la segunda mitad del siglo XIX en Dinamarca encontramos a Hans Christian Andersen (del que ya hemos hablado anteriormente en este blog). Tiene dos tipos de cuentos:
- Cuentos escritos por él, en los que aparecen personajes típicos daneses, por el ejemplo: “La cerillera”.
- Su otro tipo de cuentos son las historias folclóricas como “La sirenita” o “El soldadito de plomo”. (Se sabe que son historias folclóricas pues existen cuentos previos parecidos a estos, pero de inspiración folclórica en historias del norte de Europa).
Me sorprendió bastante descubrir que los cuentos de Andersen
siempre acaban mal. Destaca que incluso los que acaban bien, terminan dejando
un final amargo que no es del todo bueno. (Como en el Soldadito de Plomo).
En España también tuvimos grandes adaptadores como Cecilia
Böhl de Faber (más conocida por su pseudónimo: Fernán Caballero), Calleja (que
además de sus propios cuentos hizo adaptaciones de otros) y el Padre Coloma que
también tiene cuentos propios y adaptaciones de cuentos folclóricos para niños.
(Es paraliteratura pues buscaba un carácter moralizante).
El Padre Coloma denominaba al demonio como Pedro Botero y al
infierno como Las calderas de Pedro Botero, aprender esto me resulto muy curioso, pues son dos expresiones que me
sonaban, pero nunca había sabido de donde venían.
¿Deben
trabajarse los textos folclóricos en Educación Primaria?
En mi opinión creo que sí debe trabajarse con los textos folclóricos
dentro de las aulas de Educación Primaria, porque si se seleccionan bien pueden
resultar muy divertidos y entretenidos para los niños y además pueden llegar a
aportar una gran riqueza cultural.
Los textos folclóricos nos
aportan conocimientos populares de otras épocas y enriquecen el vocabulario de
los niños.
Para mí la mejor forma de
trabajar este tipo de textos en el aula es que el profesor se los lea o se los
cuente a sus alumnos, pues siempre han sido de transmisión oral y esto debe
respetarse, además los textos folclóricos tienen “algo” que hace que cuando te
los cuentan resulten mucho más interesantes que cuando los lees (esto por
supuesto es mi opinión personal).
¿Cómo contar los cuentos a los niños de Primaria?
Para ser un buen
narrador debemos tener asimilada la historia, es decir, no será suficiente con
haberla leído, sino que debemos conocerla y tenerla en cierta medida asimilada,
pues esto nos permitirá contarla con un cierto grado de expresividad y
emotividad.
El narrador debe
conseguir que sus oyentes se centren en escuchar la historia y debe hacerles participes
de la narración mediante preguntas o intervenciones esporádicas, gracias a las
cuales conseguirá que la atención sea mayor y que por tanto, vivan más
intensamente la narración. De aquí se deduce que es imprescindible para tener
éxito en la narración ser capaz de transmitir con entusiasmo e intensidad, pues
si no se consigue entusiasmar la narración por buena que sea termina resultando
mediocre y pierde su encanto.
Debemos tener
claro que si tenemos que contar una historia y no nos vemos capaces de
transmitir con la suficiente eficacia, podemos ayudarnos de apoyos externos y
complementarios que refuercen nuestra narración (material de atrezo, etc).
Por otra parte también hay que tener en cuenta que debemos mostrarnos cercanos al contar la historia, por tanto si se cuenta dentro de una clase sería recomendable sentarnos todos en el suelo en semicírculo, gracias a este pequeño cambio, estamos consiguiendo cambiar la estructura normal de la clase y ya desde el principio, los alumnos empezarán a ver los cuentos y la lectura como algo divertido.
No podemos olvidar que nuestra expresión al narrar debe ser clara, nítida y con un tono de voz
adecuado (sin excesivas exageraciones), pero aún más
importante que el lenguaje verbal es el lenguaje no verbal, pues nuestros
gestos, expresiones y forma de actuar deben servirnos para comunicar los
distintos estados de ánimo de los personajes.
Respecto a este
último punto quiero remarcar que identificarnos con la situación que estamos
narrando y ponernos en la piel de los personajes es fundamental, pues nos
ayudará a intentar transmitir sus sentimientos
(esto implica por ejemplo, que no podremos estar narrando la muerte de
alguno de los personajes con una gran sonrisa). (Esta dramatización será mucho
mejor si conseguimos representarla de forma natural, evitando por tanto los
gestos forzados).
Como conclusión de este apartado diré que todos estos consejos nos ayudarán a mejorar pero para llegar a ser verdaderamente buenos narradores debemos practicar, pues sólo de esta manera conseguiremos adquirir la soltura necesaria y mejoraremos nuestra entonación y expresividad.
Por mi propia experiencia he
podido descubrir que sólo somos capaces de transmitir de verdad algo, cuando lo
hemos contado muchas veces ya que cada vez aprendemos algo nuevo, mejoramos un
poco y sobre todo ganamos confianza y lo interiorizamos.
¿Dónde podemos encontrar textos folclóricos?
Textos folclóricos podemos
encontrar tanto en internet como en muchísimos libros.
Como profesores debemos ser
capaces de distinguir entre una versión y una adaptación:
Debemos considerar como versión
las distintas formas que se conocían de los cuentos, es decir, como ya expliqué
anteriormente, antiguamente los cuentos se transmitían de forma oral y un mismo
cuento iba sufriendo variaciones y cambios cada vez que se contaba, por tanto,
podemos encontrar diferentes versiones de un mismo cuento, pues una será típica
de una región o país y en otra región podremos encontrar el mismo cuento pero
con ciertos cambios, es decir, estaremos hablando de otra versión.
A diferencia de las versiones, las
adaptaciones son cambios que se producen en los cuentos, pero estos sí son
intencionados, por tanto, hablaremos de adaptación,
cuando una de las versiones de algún cuento folclórico, es modificada en base a
unos criterios, objetivos, o atendiendo a un determinado tipo de receptor.
Otro de los aspectos vistos en
clase y que hasta ahora no había tenido en cuenta nunca es, que es importante
ser conscientes de que no es lo mismo leer un libro en versión original que una
traducción o un resumen.
Al leerlo en el idioma original,
quizá nos parezca incluso mejor que la versión traducida, y pasa exactamente lo
mismo cuando hablamos de resúmenes, pues estos pretenden reducir la extensión
del libro y en muchas ocasiones por motivos editoriales se acaban suprimiendo
partes muy importantes de los mismos. (Por tanto, siempre debemos intentar
utilizar versiones originales sin resumir, pues nos permitirán ver la obra en
profundidad).
IDEAS DESTACADAS
DE ESTE TEMA.
A continuación
me parece interesante tratar algunas de las ideas que en este tema me han
resultado más interesantes o novedosas:
Si bien es
sabido que hay muchos cuentos que intentan enseñarnos algo, nunca me había
parado a pensar que en muchos ocasiones los cuentos que llevamos escuchando
desde niños y en la mayoría de los casos no son más que historias divertidas y
entretenidas, si se analizan más a fondo (o en su caso se buscan versiones
anteriores de ese mismo cuento), encontramos casos verdaderamente curiosas
como:
En el famoso cuento de los 3 cerditos, vemos representado las
tres etapas del desarrollo del ser humano, es decir, infancia (primer cerdito),
pubertad (segundo cerdito) y etapa adulta y de interpretarlo de esta forma, el
cuento representa como los seres humanos vamos evolucionando y aprendiendo con
el paso del tiempo, siendo más despreocupados e inocentes de jóvenes y más
sabios y precavidos en la etapa adulta.
Otro aspecto en el que nunca me había fijado es que los personajes en los textos folclóricos son planos, es decir, siempre se comportan de la misma manera, no evolucionan y nos muestran un único aspecto de sí mismos, por lo que sus actuaciones son previsibles. (Se han hecho numerosos análisis de los textos folclóricos, después del análisis que hizo Propp, pero todos y cada uno de ellos ha llegado a la misma conclusión: la estructura y las funciones de los personajes son las mismas).
Creo importante antes de terminar el tema, citar al psicoanalista Bruno Bettelheim.
Betellheim parte de la base de que todos los
cuentos populares reflejan la evolución física, psíquica, intelectual y social
del niño, y afirma que cuando un niño lee un cuento folclórico, se reconoce a
sí mismo en el personaje central, en sus aventuras y en la forma de resolución
de problemas. Por este motivo, los considera totalmente beneficiosos.
Fuentes:
http://laluzdelamanana.blogspot.com/2011/05/clasificacion-de-los-cuentos-segun.html
http://leesuenavuela.blogspot.com/2011/05/apuntes-bloque-iv-literatura-folclorica.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Cuento_de_hadas
http://www.cesdonbosco.com/lectura/web%20CAP%20Alcobendas/Materiales/Contenidos/3%20-%20El%20arte%20de%20contar%20cuentos.pdf
http://www.elvalordeuncuento.es/docs/ComoContarCuentos.pdf
http://www.elvalordeuncuento.es/docs/ComoContarCuentos.pdf
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