"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos." (Antoine de Saint Exupéry, El Principito).

jueves, 12 de enero de 2012


BLOQUE 2. TEXTOS FOLCLÓRICOS. SELECCIÓN Y ADAPTACIÓN.

Para comenzar este nuevo tema la primera gran pregunta que se nos planteó fue ¿Qué es el folclore? ¿Qué son los textos folclóricos?

Debo reconocer que una vez más esta asignatura me ha vuelto a sorprender pues con el comienzo de cada tema me sorprendo a mí mismo dándome cuenta de que palabras y términos que son conocidos, he usado en más de una ocasión e incluso pensaba que sabía lo que significan, al verlos en clase no soy capaz de llegar a una definición precisa sobre ellos.

No ha sido fácil llegar a tener una idea verdaderamente clara de lo que es un texto folclórico, pues en muchas ocasiones tendemos a mezclar este concepto con el de texto “popular”.
Es importante distinguirlos, pues no son lo mismo. Hay textos populares que no son folclóricos y textos folclóricos que no son populares, así por ejemplo, “El principito” es  un cuento popular, pero no folclórico y, por su parte, “Toda clase de pieles” es un texto folclórico, pero no es popular

Debemos destacar que el término “popular” tiene dos connotaciones, pero sólo una de ellas es válida para los textos folclóricos:
  1.          Famoso, conocido, extendido: Esta connotación no es válida para los textos folclóricos, pues no todos los textos folclóricos son famosos y conocidos (véase el ejemplo del caso anterior “Toda clase de pieles” es un texto folclórico pero no es popular).
  2.         Nace del pueblo: Esta característica sí se puede utilizar para los textos folclóricos.

La palabra folklore proviene del inglés, “Folk”: pueblo y “Lore”: acervo. Cuando hablamos de folclore, estamos haciendo referencia al conjunto de elementos, ideas, costumbres, tradiciones,  creencias, formas de actuar y conocimiento popular que compone a la identidad de una comunidad determinada.

El folklore es la causa por la que dentro de una misma comunidad, nos vestimos, nos alimentamos, nos divertimos, pensamos, bailamos y tenemos las mismas supersticiones y cuentos de un modo particular y único (Se trata de tradiciones compartidas por la población y que suelen transmitirse, con el paso del tiempo, de generación en generación).

Ahora que ya ha quedado algo más claro lo que es el folclore, vamos a intentar averiguar que características debe tener un texto para ser considerado como folclórico:

Una de las ideas más importantes es que los textos folclóricos no tienen autor, son textos que han ido pasando de boca en boca (se transfieren oralmente), de generación en generación y, como es lógico, por esta razón no se mantienen idénticos a cómo se contaron por primera vez. (Han podido sufrir miles de pequeñas variaciones pues cada vez que alguien ha narrado ese texto habrá ido incluyendo sus propias variaciones, añadiendo, quitando y olvidando partes, etc. (Cada persona modificaba la historia a su voluntad. Así se fueron quedando algunos detalles en los cuentos que según dónde los oigamos o leamos, tienen características diferentes.).

Esta situación fue así durante siglos (la cantidad de modificaciones que pudieron sufrir es enormemente grande ya que no existía limitación alguna a la hora de cambiar la historia), hasta que, alguna persona quiso ponerlo por escrito, para que no se perdieran ni olvidaran en un futuro.
Se considera que los autores son muchísimos, pues cada persona contó la historia de una forma ligeramente diferente. Por este motivo, podemos afirmar que  los textos folclóricos no tienen un autor concreto, sino que están hechos por la gente del pueblo. Por tanto nunca podremos saber cómo era la historia original, pues es imposible saberlo con seguridad.

Son textos que suelen nacer en un lugar concreto, pero que por la transmisión oral se extienden, por ello es muy difícil encontrar el lugar exacto donde el texto fue “inventado”.

Muchos de los personajes que encontramos en estos textos, son planos y sin personalidad propia. (Como es el caso de  Blancanieves y Cenicienta).

(http://www.definicionabc.com/social/folklore.php)

De estas ideas se deduce que no podemos afirmar que un cuento folclórico es de Perrault o de los hermanos Grimm, sino que para expresarnos correctamente deberemos referirnos a ellos como versiones, es decir la versión de Perrault o la versión de los hermanos Grimm, etc. Esto es así porque lo que hicieron ellos no fue crear sus propios cuentos, sino que recopilaron por escrito los cuentos que a ellos les llegaron (quizá la versión de esos cuentos que a ellos más les gustó).

¿Cuál es el origen de los textos folclóricos?

El origen de estos textos puede ser muy diverso, se cree que algunos de ellos como “Caperucita Roja” pudieron ser reales, pues se trata de la historia de una joven devorada por un lobo.

A otros en cambio se les atribuye un origen religioso y se piensa que han eliminado las figuras de los Dioses por seres fantásticos como las hadas, las brujas, los magos, etc.

También podemos encontrar su origen en historias paganas. Pero se cree que la gran mayoría fueron inventados generalmente por abuelos y padres con el objetivo de intentar enseñar a los más jóvenes los peligros de la vida. (Aquí es importante destacar y no debemos olvidarlo: Los textos folclóricos NO SON TEXTOS INFANTILES (no están creados para entretener a los niños), sino textos que se contaban al caer la noche en familia y reuniones (“al calor de la hoguera”).

El motivo principal por el que empezaron a redactarse fue principalmente para evitar que se perdieran con el paso del tiempo y también con el objetivo de que no se fueran desvirtuando al pasar de boca en boca.

¿Cuándo empezaron a estudiarse los textos folclóricos?

Los textos folclóricos no se llamaron como tal hasta que, Vladimir Propp los nombró en su tesis. Hasta entonces el folklore no estaba a un nivel que fuera reconocido como “estudiable”, pero a partir de entonces comenzó a  tenerse en cuenta desde el punto de vista académico. (Propp convirtió los textos folclóricos en objeto de análisis objetivo).

¿Qué tipos de textos folclóricos podemos encontrar?

En su libro Morfología del Cuento Propp clasifica los cuentos en cuatro grandes bloques:
Los mitos: Los personajes de los mitos son dioses o héroes.

Cuentos de animales: todos los protagonistas de estos cuentos son animales. Dentro de este tipo encontramos:
  1.        Los cuentos folclóricos que se escriben para entretener, divertir y que no tienen moraleja aunque pueden tener alguna enseñanza, pero no se escribe con esta finalidad.

  2.        Las fábulas, las cuales se escriben con la intención de finalizar siempre con una moraleja. Los personajes aquí son muy importantes porque son arquetipos y simbolizan siempre algo: el zorro representa la astucia, los ratones representan la inteligencia, etc.

Cuentos de fórmula: Este tipo de cuentos me ha resultado muy curioso así que hablaré sobre ellos más adelante en otra entrada de este blog.

Cuentos de hada o maravillosos: son los cuentos en los que aparecen personajes con cualidades mágicas. Ejemplos: La cenicienta, Blancanieves, La Bella Durmiente, El zapatero y los duendes, El gato con botas, etc.

(Sobre Propp volveremos a hablar en una nueva entrada de este blog más adelante).

Pero  Propp no fue el único que estudió los cuentos, también hemos de nombrar a Gianni Rodari, cuya principal obra teórica es Gramática de la fantasía, en ella expone un concepto fundamental en la literatura infantil y juvenil del siglo XX: el binomio fantástico.
Además de su propia clasificación de cuentos (semejante a la de Propp) también estableció unas pautas que se deben seguir a la hora de modificar un cuento.

¿Cuándo empezaron a recopilarse los cuentos folclóricos?

En España el primer recopilador importante de textos folclóricos es Rodrigo Caro (S. XVI) que recogió canciones y versos que cantaban los niños. (Con intención conservacionista).

También en esta época podemos encontrar a Madame Leprince de Beaumont y Perrault. Madame Leprince  hizo una adaptación de la historia “El lobo blanco” consiguiendo la versión más parecida a “La Bella y la Bestia” de Disney.

Por su parte Perrault decidió escribir relatos moralizantes dirigidos a los adultos (se trata por tanto de paraliteratura pues la intención principal es moralizante). Al escribir basó la mayor parte de sus cuentos en las historias que la nodriza de sus hijos narraba en su casa.

Un par de siglos después (S. XIX) encontramos en Alemania a los hermanos Grimm que escribieron “Cuentos para la infancia y la juventud”.
A estos hermanos les propusieron recopilar las historias folclóricas alemanas para que no se perdieran, y así lo hicieron, sin embargo, destaca que intentaron ser lo más fieles posibles a los cuentos originales, tal y como eran contados en aquella época (su afán no era adaptar sino conservar). Debido a esto, los primeros cuentos estaban llenos de historias de sexo, muerte y violencia. Pero tuvieron un éxito tan grande entre los niños que se vieron obligados a hacer una 2ª edición en la que si hicieron pequeñas adaptaciones (con el objetivo de que fueran más adecuados para los niños y se redujeran el número de críticas que su primera versión había generado entre los padres).

En la segunda mitad del siglo XIX en Dinamarca encontramos a Hans Christian Andersen (del que ya hemos hablado anteriormente en este blog). Tiene dos tipos de cuentos:
  •      Cuentos  escritos por él, en los que aparecen personajes típicos daneses, por el ejemplo: “La cerillera”.
  •            Su otro tipo de cuentos son las historias folclóricas como “La sirenita” o “El soldadito de plomo”. (Se sabe que son historias folclóricas pues existen cuentos previos parecidos a estos, pero de inspiración folclórica en historias del norte de Europa).

Me sorprendió bastante descubrir que los cuentos de Andersen siempre acaban mal. Destaca que incluso los que acaban bien, terminan dejando un final amargo que no es del todo bueno. (Como en el Soldadito de Plomo).

En España también tuvimos grandes adaptadores como Cecilia Böhl de Faber (más conocida por su pseudónimo: Fernán Caballero), Calleja (que además de sus propios cuentos hizo adaptaciones de otros) y el Padre Coloma que también tiene cuentos propios y adaptaciones de cuentos folclóricos para niños. (Es paraliteratura pues buscaba un carácter moralizante).

El Padre Coloma denominaba al demonio como Pedro Botero y al infierno como Las calderas de Pedro Botero, aprender esto me resulto muy curioso, pues son dos expresiones que me sonaban, pero nunca había sabido de donde venían.

¿Deben trabajarse los textos folclóricos en Educación Primaria?

En mi opinión creo que sí  debe trabajarse con los textos folclóricos dentro de las aulas de Educación Primaria, porque si se seleccionan bien pueden resultar muy divertidos y entretenidos para los niños y además pueden llegar a aportar una gran riqueza cultural.

Los textos folclóricos nos aportan conocimientos populares de otras épocas y enriquecen el vocabulario de los niños.

Para mí la mejor forma de trabajar este tipo de textos en el aula es que el profesor se los lea o se los cuente a sus alumnos, pues siempre han sido de transmisión oral y esto debe respetarse, además los textos folclóricos tienen “algo” que hace que cuando te los cuentan resulten mucho más interesantes que cuando los lees (esto por supuesto es mi opinión personal).

¿Cómo contar los cuentos a los niños de Primaria?

Para ser un buen narrador debemos tener asimilada la historia, es decir, no será suficiente con haberla leído, sino que debemos conocerla y tenerla en cierta medida asimilada, pues esto nos permitirá contarla con un cierto grado de expresividad y emotividad.

El narrador debe conseguir que sus oyentes se centren en escuchar la historia y debe hacerles participes de la narración mediante preguntas o intervenciones esporádicas, gracias a las cuales conseguirá que la atención sea mayor y que por tanto, vivan más intensamente la narración. De aquí se deduce que es imprescindible para tener éxito en la narración ser capaz de transmitir con entusiasmo e intensidad, pues si no se consigue entusiasmar la narración por buena que sea termina resultando mediocre y pierde su encanto.

Debemos tener claro que si tenemos que contar una historia y no nos vemos capaces de transmitir con la suficiente eficacia, podemos ayudarnos de apoyos externos y complementarios que refuercen nuestra narración (material de atrezo, etc).

Por otra parte también hay que tener en cuenta que debemos mostrarnos cercanos al contar la historia, por tanto si se cuenta dentro de una clase sería recomendable sentarnos todos en el suelo en semicírculo, gracias a este pequeño cambio, estamos consiguiendo cambiar la estructura normal de la clase y ya desde el principio, los alumnos empezarán a ver los cuentos y la lectura como algo divertido.

No podemos olvidar que nuestra expresión al narrar debe ser clara, nítida y con un tono de voz adecuado (sin excesivas exageraciones), pero aún más importante que el lenguaje verbal es el lenguaje no verbal, pues nuestros gestos, expresiones y forma de actuar deben servirnos para comunicar los distintos estados de ánimo de los personajes.

Respecto a este último punto quiero remarcar que identificarnos con la situación que estamos narrando y ponernos en la piel de los personajes es fundamental, pues nos ayudará a intentar transmitir sus sentimientos  (esto implica por ejemplo, que no podremos estar narrando la muerte de alguno de los personajes con una gran sonrisa). (Esta dramatización será mucho mejor si conseguimos representarla de forma natural, evitando por tanto los gestos forzados).

Como conclusión de este apartado diré que todos estos consejos nos ayudarán a mejorar pero para llegar a ser verdaderamente buenos narradores debemos practicar, pues sólo de esta manera conseguiremos adquirir la soltura necesaria y mejoraremos  nuestra entonación y expresividad.
Por mi propia experiencia he podido descubrir que sólo somos capaces de transmitir de verdad algo, cuando lo hemos contado muchas veces ya que cada vez aprendemos algo nuevo, mejoramos un poco y sobre todo ganamos confianza y lo interiorizamos.

¿Dónde podemos encontrar textos folclóricos?

Textos folclóricos podemos encontrar tanto en internet como en muchísimos libros.

Como profesores debemos ser capaces de distinguir entre una versión y una adaptación:  

Debemos considerar como versión las distintas formas que se conocían de los cuentos, es decir, como ya expliqué anteriormente, antiguamente los cuentos se transmitían de forma oral y un mismo cuento iba sufriendo variaciones y cambios cada vez que se contaba, por tanto, podemos encontrar diferentes versiones de un mismo cuento, pues una será típica de una región o país y en otra región podremos encontrar el mismo cuento pero con ciertos cambios, es decir, estaremos hablando de otra versión.

A diferencia de las versiones, las adaptaciones son cambios que se producen en los cuentos, pero estos sí son intencionados, por tanto, hablaremos de adaptación, cuando una de las versiones de algún cuento folclórico, es modificada en base a unos criterios, objetivos, o atendiendo a un determinado tipo de receptor.

Otro de los aspectos vistos en clase y que hasta ahora no había tenido en cuenta nunca es, que es importante ser conscientes de que no es lo mismo leer un libro en versión original que una traducción o un resumen.
Al leerlo en el idioma original, quizá nos parezca incluso mejor que la versión traducida, y pasa exactamente lo mismo cuando hablamos de resúmenes, pues estos pretenden reducir la extensión del libro y en muchas ocasiones por motivos editoriales se acaban suprimiendo partes muy importantes de los mismos. (Por tanto, siempre debemos intentar utilizar versiones originales sin resumir, pues nos permitirán ver la obra en profundidad).

IDEAS DESTACADAS DE ESTE TEMA.
A continuación me parece interesante tratar algunas de las ideas que en este tema me han resultado más interesantes o novedosas:

Si bien es sabido que hay muchos cuentos que intentan enseñarnos algo, nunca me había parado a pensar que en muchos ocasiones los cuentos que llevamos escuchando desde niños y en la mayoría de los casos no son más que historias divertidas y entretenidas, si se analizan más a fondo (o en su caso se buscan versiones anteriores de ese mismo cuento), encontramos casos verdaderamente curiosas como:

En el famoso cuento de los 3 cerditos, vemos representado las tres etapas del desarrollo del ser humano, es decir, infancia (primer cerdito), pubertad (segundo cerdito) y etapa adulta y de interpretarlo de esta forma, el cuento representa como los seres humanos vamos evolucionando y aprendiendo con el paso del tiempo, siendo más despreocupados e inocentes de jóvenes y más sabios y precavidos en la etapa adulta.

Otro aspecto en el que nunca me había fijado es que los personajes en los textos folclóricos son planos, es decir, siempre se comportan de la misma manera, no evolucionan y nos muestran un único aspecto de sí mismos, por lo que sus actuaciones son previsibles. (Se han hecho numerosos análisis de los textos folclóricos, después del análisis que hizo Propp, pero todos y cada uno de ellos ha llegado a la misma conclusión: la estructura y las funciones de los personajes son las mismas).

Creo importante antes de terminar el tema, citar al psicoanalista Bruno Bettelheim.
Betellheim parte de la base de que todos los cuentos populares reflejan la evolución física, psíquica, intelectual y social del niño, y afirma que cuando un niño lee un cuento folclórico, se reconoce a sí mismo en el personaje central, en sus aventuras y en la forma de resolución de problemas. Por este motivo, los considera totalmente beneficiosos.

Fuentes:
http://laluzdelamanana.blogspot.com/2011/05/clasificacion-de-los-cuentos-segun.html
http://leesuenavuela.blogspot.com/2011/05/apuntes-bloque-iv-literatura-folclorica.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Cuento_de_hadas
http://www.cesdonbosco.com/lectura/web%20CAP%20Alcobendas/Materiales/Contenidos/3%20-%20El%20arte%20de%20contar%20cuentos.pdf
http://www.elvalordeuncuento.es/docs/ComoContarCuentos.pdf


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