"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos." (Antoine de Saint Exupéry, El Principito).

jueves, 12 de enero de 2012

Antonio Rodríguez Almodóvar


Antes de terminar este tema, creo que es importante destacar a Antonio Rodríguez Almodóvar, pues está considerado como el mayor y mejor Folclorista Español.

Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaíra, 1941) es un escritor y profesor sevillano, conocido por sus estudios del folclore de transmisión oral (fundamentalmente, la recogida y análisis de relatos tradicionales, como en Cuentos al amor de la lumbre).

Es autor de más de cincuenta libros, entre ellos numerosos cuentos y relatos infantiles y juveniles, particularmente los Cuentos de la Media Lunita, colección de 64 títulos, basada en los cuentos populares españoles y que ha alcanzado ya los cinco millones de ejemplares.

Como novelista ha publicado Variaciones para un saxo, Un lugar parecido al Paraíso, El Bosque de los sueños y Si el corazón pensara, esta última una potente contribución a la memoria histórica de la dictadura franquista, ambientada en la Sevilla de los años 50.

Como poeta tiene dos libros: A pesar de los dioses y Poemas del viajero.

Como guionista de televisión hizo tres series dramáticas para Canal Sur, basadas en cuentos populares y también el guión de La memoria de los cuentos, un documental de José Luis López Linares, acerca de los últimos narradores orales en las distintas lenguas de España.

Como autor dramático ha publicado y estrenado las piezas infantiles: La niña que riega las albahacas, El parlamento de los animales, La princesa del lunar, y una obra para adultos: La verdadera historia de la Bella Durmiente.

Premios.

Entre los galardones recibidos figuran el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, 2005, por su pentalogía El bosque de los sueños, concedido por el Ministerio de Cultura. 

Premio Internacional "Infanta Elena" de Narrativa Juvenil, con su novela Un lugar parecido al paraíso, 1991. 

Premio "Ateneo de Sevilla de relatos, 2004", por El hombre que se volvió relativo, relatos para adultos.

Una de sus obras más conocidas, Cuentos al amor de la lumbre, I y II, compartió el Premio Nacional de Literatura, 1985, al "mejor conjunto de elementos en un libro".

El 13 de junio de 2011 recibió en Granada el I Premio Washington Irving, por una trayectoria literaria en favor del cuento.


A continuación me parece interesante añadir una de las entrevistas que le hicieron pues en ella deja clara su opinión sobre muchos de estos temas (Entrevista realizada por Juan Ignacio Pérez, y cogida de la página: http://weblitoral.com/entrevistas/copy_of_antonio-rodriguez-almodovar-1).

Antonio Rodríguez Almodóvar, buscador y reparador de viejas historias, ha devuelto a la vida social los cuentos de la tradición oral hispánica. Su labor, reconocida con numerosos premios y millones de lectores, se despliega en obras divulgativas y científicas de obligada consulta: la colección “Cuentos de la media lunita”, “Cuentos al amor de la lumbre”, “El bosque de los sueños” o “El texto infinito”. 
¿Consideras importante que los ciudadanos de hoy conozcan los viejos relatos que proceden de la tradición oral?
Tan importante como que puede ser la última oportunidad.
Aunque ya lo hayas hecho cientos de veces, ¿podrías hablarnos brevemente de la espina dorsal del cuento popular, de ese descubrimiento de Propp que constituye la base del mantenimiento de la tradición oral?
Propp, como todos los grandes descubridores, encontró algo portentosamente sencillo: los cuentos maravillosos (de hadas) poseen una estructura común interna, muy resistente al paso del tiempo y al desgaste natural de la memoria. Pero lo mejor de todo (y esto se ha desarrollado después), es que se trata de una estructura significativa, es decir, que el significado del cuento donde de verdad se aloja es en las determinaciones internas, más allá del texto.
¿Goza la literatura de tradición oral de buena salud?
Pues no. Aunque hay síntomas esperanzadores de recuperación.
¿Cuáles podrían ser los distintivos del cuento folklórico en esta zona donde vivimos, frontera entre Europa y África?
Esta es una pregunta demasiado compleja. En líneas generales, los cuentos de la ribera mediterránea también pertenecen al viejo tronco indoeuropeo, pero con características propias que tienen que ver con la frontera cultural de las lenguas y los pueblos semíticos.
¿Qué podríamos encontrar aquí como herencia o reflejo de una y otra cultura (Europa-África e incluso América Latina)?
Hace poco tiempo estuve en Tetuán, explicando las similitudes y diferencias de un cuento fundamental: “La niña que riega las albahacas”. Cuando terminé de hablar, se me acercó un ciudadano marroquí y me dijo que la versión andaluza que yo había contado era casi igual que la que le contaba a él su abuela, que vivía en las montañas, hace cuarenta o cincuenta años.
¿Consideras que se han hecho esfuerzos suficientes para rescatar y poner en valor el patrimonio inmaterial constituido por la tradición oral o compartes la opinión de quienes creen que este aspecto de la cultura popular se ha cuidado menos en España que en otros países? En otras palabras, como investigador y divulgador, ¿qué hechas en falta en nuestro país o más concretamente en Andalucía? ¿Qué queda por hacer o conseguir y cómo podría lograrse?
En Andalucía se ha hecho todavía menos que en otras partes de España. Lo cual es incomprensible, porque nuestro patrimonio es probablemente el más rico o el mejor conservado. Pero aquí funciona de modo automático el complejo de inferioridad cultural y lingüístico, que nos hace creer que lo importante es la Ópera y el arte contemporáneo. No tenemos arreglo.
¿Cuál sería el papel de cada uno de estos elementos socioculturales: el medio educativo, los medios de comunicación, los espacios culturales...?
El medio educativo es el más importante, pero necesita el refuerzo de la televisión y la radio. Sin eso siempre estaremos a medias, o a tercias. Todo lo demás ayuda, pero no hay que confiar en los impulsos esporádicos, que en realidad sólo sirven para alimentar la nostalgia. Para mí es imprescindible la alianza entre escuela, radio y televisión. Sin eso, estaremos perdidos.
Tu labor para poner de nuevo en circulación los viejos cuentos de la tradición hispánica es reconocida en medio mundo. Háblanos un poco de lo que has percibido en tus lectores de América y Europa después de estos años.
Acabo de publicar “El texto infinito” en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, una recopilación de mis estudios teóricos. No puedo quejarme. Lo que más me agrada es cuando una maestra me dice: he enseñado a leer a mis alumnos con los “Cuentos de la Media Lunita”. Eso es lo que de verdad importa. Y sí, en Latinoamérica empiezan a reconocer también este trabajo, y muy unido a la nostalgia cultural.
¿Hasta qué punto crees que los escritores reconocen lo que su obra pueda deber a la tradición oral?
Normalmente estas deudas se esconden. Está muy mal, pero es así. También lo hicieron Cervantes, Lope de Vega o Moreto.
Tus últimas obras, aunque en la misma línea de poner en valor el cuento folklórico, han cobrado formas muy diversas. ¿Con cuál de ellas te encuentras más identificado, con la adaptación de la Caperucita basándote en textos históricos, en la reedición de los cuentos maravillosos españoles o en tu papel de investigador del intríngulis del asunto (Texto infinito)?
No sé elegir entre mis obras. Cada momento, cada circunstancia es diferente.
¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos?
Cuatro cuentos nuevos de La Media Lunita, que saldrán con motivo de los 20 años de esta colección, que se cumplen en octubre.
También te hemos visto como narrador, difundiendo de forma oral los textos que trabajas. ¿Cómo te sientes como un eslabón más de la cadena oral?
Mi papel de narrador oral es ocasional. Me siento muy a gusto. Pero no tiene mucho mérito, porque los cuentos tradicionales enganchan por sí solos.
¿Se ha perdido ya la cadena espontánea de transmisión oral o eso es una especie de mito?
Está muy debilitada, pero tenemos que reforzarla entre todos.
Fuente:
www.aralmodovar.es/

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