Antes de terminar este tema,
creo que es importante destacar a Antonio Rodríguez Almodóvar, pues está
considerado como el mayor y mejor Folclorista Español.
Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaíra, 1941) es un escritor y profesor sevillano, conocido por sus estudios del folclore de transmisión oral
(fundamentalmente, la recogida y análisis de relatos tradicionales, como en Cuentos al amor de la lumbre).
Es autor de más de cincuenta
libros, entre ellos numerosos cuentos y relatos infantiles y juveniles,
particularmente los Cuentos de la Media Lunita, colección de 64 títulos,
basada en los cuentos populares españoles y que ha alcanzado ya los cinco
millones de ejemplares.
Como novelista ha publicado Variaciones para un saxo, Un lugar parecido al Paraíso, El Bosque de los sueños y Si
el corazón pensara, esta última una potente contribución a la memoria
histórica de la dictadura franquista, ambientada en la Sevilla de los años 50.
Como poeta tiene dos libros: A pesar de los dioses y Poemas
del viajero.
Como guionista
de televisión hizo tres
series dramáticas para Canal Sur, basadas en cuentos populares y también el
guión de La memoria de los
cuentos, un documental de José Luis López Linares, acerca de los últimos
narradores orales en las distintas lenguas de España.
Como autor
dramático ha publicado y
estrenado las piezas infantiles: La
niña que riega las albahacas, El
parlamento de los animales, La
princesa del lunar, y una obra para adultos: La verdadera historia de la
Bella Durmiente.
Premios.
Entre los galardones recibidos figuran el Premio Nacional de
Literatura Infantil y Juvenil, 2005, por su pentalogía El
bosque de los sueños, concedido por el Ministerio de Cultura.
Premio Internacional "Infanta Elena" de
Narrativa Juvenil, con su novela Un lugar parecido al paraíso, 1991.
Premio "Ateneo de Sevilla de relatos, 2004", por El
hombre que se volvió relativo, relatos para adultos.
Una de sus obras más conocidas, Cuentos al amor de la lumbre,
I y II, compartió el Premio Nacional de Literatura, 1985, al
"mejor conjunto de elementos en un libro".
El 13 de junio de 2011 recibió en Granada el I Premio Washington
Irving, por una trayectoria literaria en favor del cuento.
|
A continuación me parece interesante
añadir una de las entrevistas que le hicieron pues en ella deja clara su
opinión sobre muchos de estos temas (Entrevista realizada por
Juan Ignacio Pérez, y cogida de la página: http://weblitoral.com/entrevistas/copy_of_antonio-rodriguez-almodovar-1).
Antonio Rodríguez Almodóvar, buscador y reparador de viejas historias,
ha devuelto a la vida social los cuentos de la tradición oral hispánica. Su
labor, reconocida con numerosos premios y millones de lectores, se despliega en
obras divulgativas y científicas de obligada consulta: la colección “Cuentos de
la media lunita”, “Cuentos al amor de la lumbre”, “El bosque de los sueños” o
“El texto infinito”.
¿Consideras importante que los ciudadanos de hoy conozcan
los viejos relatos que proceden de la tradición oral?
Tan importante como que puede ser la última oportunidad.
Aunque ya lo hayas hecho cientos de veces, ¿podrías
hablarnos brevemente de la espina dorsal del cuento popular, de ese
descubrimiento de Propp que constituye la base del mantenimiento de la
tradición oral?
Propp, como todos los grandes descubridores, encontró algo portentosamente
sencillo: los cuentos maravillosos (de hadas) poseen una estructura común
interna, muy resistente al paso del tiempo y al desgaste natural de la memoria.
Pero lo mejor de todo (y esto se ha desarrollado después), es que se trata de
una estructura significativa, es decir, que el significado del cuento donde de
verdad se aloja es en las determinaciones internas, más allá del texto.
¿Goza la literatura de tradición oral de buena salud?
Pues no. Aunque hay síntomas esperanzadores de recuperación.
¿Cuáles podrían ser los distintivos del cuento folklórico
en esta zona donde vivimos, frontera entre Europa y África?
Esta es una pregunta demasiado compleja. En líneas generales, los cuentos
de la ribera mediterránea también pertenecen al viejo tronco indoeuropeo, pero
con características propias que tienen que ver con la frontera cultural de las
lenguas y los pueblos semíticos.
¿Qué podríamos encontrar aquí como herencia o reflejo de
una y otra cultura (Europa-África e incluso América Latina)?
Hace poco tiempo estuve en Tetuán, explicando las similitudes y diferencias
de un cuento fundamental: “La niña que riega las albahacas”. Cuando terminé de
hablar, se me acercó un ciudadano marroquí y me dijo que la versión andaluza
que yo había contado era casi igual que la que le contaba a él su abuela, que
vivía en las montañas, hace cuarenta o cincuenta años.
¿Consideras que se han hecho esfuerzos suficientes para
rescatar y poner en valor el patrimonio inmaterial constituido por la tradición
oral o compartes la opinión de quienes creen que este aspecto de la cultura
popular se ha cuidado menos en España que en otros países? En otras palabras,
como investigador y divulgador, ¿qué hechas en falta en nuestro país o más
concretamente en Andalucía? ¿Qué queda por hacer o conseguir y cómo podría lograrse?
En Andalucía se ha hecho todavía menos que en otras partes de España. Lo
cual es incomprensible, porque nuestro patrimonio es probablemente el más rico
o el mejor conservado. Pero aquí funciona de modo automático el complejo de
inferioridad cultural y lingüístico, que nos hace creer que lo importante es la
Ópera y el arte contemporáneo. No tenemos arreglo.
¿Cuál sería el papel de cada uno de estos elementos
socioculturales: el medio educativo, los medios de comunicación, los espacios
culturales...?
El medio educativo es el más importante, pero necesita el refuerzo de la
televisión y la radio. Sin eso siempre estaremos a medias, o a tercias. Todo lo
demás ayuda, pero no hay que confiar en los impulsos esporádicos, que en
realidad sólo sirven para alimentar la nostalgia. Para mí es imprescindible la
alianza entre escuela, radio y televisión. Sin eso, estaremos perdidos.
Tu labor para poner de nuevo en circulación los viejos
cuentos de la tradición hispánica es reconocida en medio mundo. Háblanos un
poco de lo que has percibido en tus lectores de América y Europa después de
estos años.
Acabo de publicar “El texto infinito” en la Fundación Germán Sánchez
Ruipérez, una recopilación de mis estudios teóricos. No puedo quejarme. Lo que
más me agrada es cuando una maestra me dice: he enseñado a leer a mis alumnos
con los “Cuentos de la Media Lunita”. Eso es lo que de verdad importa. Y sí, en
Latinoamérica empiezan a reconocer también este trabajo, y muy unido a la
nostalgia cultural.
¿Hasta qué punto crees que los escritores reconocen lo
que su obra pueda deber a la tradición oral?
Normalmente estas deudas se esconden. Está muy mal, pero es así. También lo
hicieron Cervantes, Lope de Vega o Moreto.
Tus últimas obras, aunque en la misma línea de poner en
valor el cuento folklórico, han cobrado formas muy diversas. ¿Con cuál de ellas
te encuentras más identificado, con la adaptación de la Caperucita basándote en
textos históricos, en la reedición de los cuentos maravillosos españoles o en
tu papel de investigador del intríngulis del asunto (Texto infinito)?
No sé elegir entre mis obras. Cada momento, cada circunstancia es diferente.
¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos?
Cuatro cuentos nuevos de La Media Lunita, que saldrán con motivo de los 20
años de esta colección, que se cumplen en octubre.
También te hemos visto como narrador, difundiendo de
forma oral los textos que trabajas. ¿Cómo te sientes como un eslabón más de la
cadena oral?
Mi papel de narrador oral es ocasional. Me siento muy a gusto. Pero no
tiene mucho mérito, porque los cuentos tradicionales enganchan por sí solos.
¿Se ha perdido ya la cadena espontánea de transmisión
oral o eso es una especie de mito?
Está muy debilitada, pero tenemos que reforzarla entre todos.
Fuente:
www.aralmodovar.es/
Mira tú por dónde has encontrado esto...
ResponderEliminar