Recuerdo que un
invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó.
Luego en primavera vio desolado que al tronco marchito le salieron brotes, mi
padre dijo: estaba seguro de que este árbol estaba muerto, había perdido todas
las hojas en el invierno, las ramas se quebraban y caían como si no le quedara
al viejo tronco ni una pizca de vida; y volviéndose hacia mí me aconsejó:
“nunca olvides esta importante lección, jamás cortes un árbol en invierno”.
Jamás tomes una
decisión en tiempos adversos; no tomes decisiones cuando estés en tu peor
estado de ánimo. Espera. Se paciente. La tormenta pasará. Tras el invierno
siempre volverá la primavera.
Muy bonito.
ResponderEliminarUno de los problemas fundamentales de internet es que se pierde la autoría cuando copiamos los textos de unas páginas a otras y no citamos a los creadores. Por eso es imprescindible que, si no conocemos al autor, incluyamos el enlace a la página de donde sacamos las cosas y que, en la medida de lo posible, indaguemos un poco para encontrar el nombre de los escritores.
Este relato es de Robert Schuller.