"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos." (Antoine de Saint Exupéry, El Principito).

miércoles, 7 de diciembre de 2011


Bloque I: Literatura Infantil. Análisis y selección.
(Voy a desarrollar este tema como una continuación del bloque 0, (en un primer momento los dos trabajos estaban unidos), por tanto, para entender el bloque en su globalidad es recomendable leer primero el bloque 0, publicado también en este blog).

Algunas ideas que debemos recordar:
  • -          La literatura es una disciplina (no es una ciencia) y podemos definirla como: “el arte de la palabra oral y escrita”.
  • -          No todos los textos son considerados literarios. Para que sean literarios deben cumplir una serie de características. (Voluntad artística del autor, ser ficción, etc.).
  • -         La literatura infantil es aquella literatura que se escribe destinada a los niños, y que debe tener en cuenta el momento evolutivo en el que se encuentran para adaptar el vocabulario y buscar sus intereses y gustos. (Es literatura de receptor implícito).


¿En qué momento histórico podemos empezar a hablar de literatura infantil? ¿Cuándo empezó a escribirse teniendo presente que los destinatarios eran los niños?

Al investigar y buscar información sobre el origen y la historia de la literatura infantil, encontramos gran cantidad de datos, algunos de ellos contradictorios, pues hay muchos autores y cada uno da su propia opinión.
Algunos autores señalan el origen de la literatura infantil en el S. XVII con el Pentamerone de G. Batista Basile. Por el contrario otros autores como Ricardo Nervi creen que no apareció la literatura infantil hasta el S. XVIII  con la publicación en Francia de El amigo de los niños.
Por su parte Anne Pellowsky también fija en el S. XVIII el origen de la literatura infantil gracias a John Newberry.

Estas son algunas de las teorías individuales que he encontrado, sin embargo la gran mayoría de los especialistas señalan que fue gracias a Charles Perrault (S. XVII) cuando se inició la tradición literaria infantil con sus “Cuentos de Mama Oca”.

Queda claro entonces que hay una gran diversidad de opiniones sobre cuando empezó la literatura infantil, por tanto, para poder contestar correctamente a estas preguntas, creo que antes de continuar es necesario hacer un breve repaso de la historia de la literatura infantil.

(Antes de adentrarnos en la historia de la literatura, debemos tener  muy claro que la literatura es una manifestación artística que avanza conforme lo hace la sociedad y por tanto, evoluciona conforme cambia la sociedad).

EDAD MEDIA.
Durante la Edad Media, no existía el concepto de infancia como tal, por lo que, tampoco había nada semejante a la literatura infantil,  ya que no se consideraba la infancia como un periodo de tiempo en el que el niño tuviera necesidad de una literatura diferenciada.

Durante toda la Edad Media, leer estuvo considerado un privilegio y por tanto solamente tenían acceso a la cultura la alta nobleza y el clero (la cultura se hallaba aislada en palacios y monasterios).  A consecuencia de esto, muy pocos adultos (y menos aún los niños) tenían acceso a la lectura,  y los pocos libros que podían conseguir estaban marcados por un gran didactismo con el que se pretendía inculcar buenas costumbres y creencias religiosas.

Por supuesto no se puede negar que en esta época los niños ya escuchaban y leían (la minoría que sabía hacerlo) cuentos y poesías pero estas obras no estaban pensados para ellos, es decir, no habían sido escritos para los niños. (En esta época los niños y los adultos escuchaban y leían las mismas cosas).

Los libros que más leían los niños en esta época eran abecedarios (el conjunto que forman las letras y sus inherentes grafías), silabarios (eran textos destinados a la enseñanza inicial de la lectura), bestiarios (En la literatura medieval, colección de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o imaginarios).
Todos estos libros no buscaban el entretenimiento personal o el ocio, sino que tenían cierto carácter social, moralizante y religioso.

También podríamos incluir dentro de los libros más leídos por los niños de la época, alguna de las fábulas de Esopo, (No debemos considerarlas literatura infantil, pues no cumplen los requisitos necesarios).


Siglos XVII y XVIII.

En estos siglos, se volvieron a utilizar las fábulas de la antigüedad, y traducciones de Esopo (que influyó en los fabulistas de la época). Aparecieron nuevos creadores como: Sebastián Mey, Fabulario de cuentos antiguos y nuevos.

En Europa, especialmente en Francia se pusieron de moda los cuentos protagonizados por niños que intentaban moralizar e inculcar valores como valentía, la verdad, etc.

En Alemania Comenio publicó el Orbis Sensualium Pictus. Este libro de imágenes se considera revolucionario dentro de la literatura infantil. Se cree que es el primer libro ilustrado para niños.

Charles Perrault  publicó Cuentos del pasado, en los que reúne algunos de los más famosos relatos populares franceses. Pulgarcito, El gato con botas, La Cenicienta y Caperucita Roja. (Todos sus cuentos se explicaban con una moraleja).

En Inglaterra aparecieron dos libros de gran trascendencia: Robinson Crusoe (1719) de Daniel Defoe y Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift.

Otro libro del S. XVIII que no podemos dejar de destacar fue Emilio (1762) de Jean-Jacques Rousseau.  Rousseau sentó las bases de la concepción del niño como tal, atendiendo a sus características e intereses propios, y no como un adulto pequeño (Las aportaciones Rousseau buscando un cambio en la forma de pensar de la época fueron muy importantes, pero sobre esto ya hablaré más adelante).

Los filósofos y pensadores de la época comenzaron a considerar que el niño necesitaba su propia literatura, por supuesto con fines didácticos. En España Tomás de Iriarte  escribió Fábulas literarias (1782) (sigue sin ser literatura para niños pues tiene fines didácticos).

Por tanto, los primeros libros para niños, se empezaron a escribir a finales del siglo XVII  pero  debemos clasificarlos como paraliteratura; porque la finalidad de aquellos escritos era didáctica y moralizante, es decir, se intentaba educar con el uso de estos libros como apoyo.

Se difundió el perfil de niño valiente, obediente, etc. Eran personajes planos y sin personalidad, que no correspondían con la realidad, esto implicaba que el lector no se identificaba con ellos, y por tanto, disminuía su  motivación.


Siglo XIX. Descubrimiento del niño.

En esta época encontramos a los famosos hermanos  Grimm, escribieron sus Cuentos para la infancia y el hogar, en los que aparecen personajes famosos en todo el mundo: Pulgarcito, Barba Azul, Blancanieves, la Cenicienta y Caperucita. (Que ya se conocían en la versión de Perrault del siglo anterior).

Hans Christian Andersen fue el gran continuador de la labor de los hermanos Grimm. Sus Cuentos para niños gozaron de un éxito impresionante. Entre sus obras más destacadas encontramos: La sirenita, El patito feo, El soldadito de plomo,  etc.

España se incorporó algo más tarde a esta corriente de literatura popular:
Cecilia Böhl de Faber (cuyo seudónimo es Fernán Caballero) fue una de las pioneras en preocuparse realmente por  la literatura infantil y por crear escritos que sirvieran para enseñar y para entretener al mismo tiempo.
 Recogió el folclore infantil, las leyendas y los cuentos populares,  y los fue publicando en un periódico para niños. En 1874 publicó la colección completa con el título Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares e infantiles.

El padre Coloma  publicó la colección de cuentos para niños Lecturas recreativas (entre ellas se encuentra el famoso Ratoncito Pérez).

En esta época no podemos dejar de nombrar a  Saturnino Calleja pues creó la editorial Calleja que llegó a ser la más popular en España, Hispanoamérica y Filipinas. (Sobre la enorme importancia y características de esta editorial hablaré más adelante).


Siglo XX. Esplendor del libro infantil.

El siglo XX  fue el siglo del esplendor del libro infantil. Los escritores, empezaron a tener mucho más en cuenta la psicología del niño, sus intereses y sus vivencias. Además elaboran mucho más sus personajes, les dotaron de vida interior y les hicieron crecer a lo largo de la obra.

Algunos libros han significado un punto de referencia fundamental, tanto para los niños como para los adultos, como El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, así como, Marcelino pan y vino, del escritor español José María Sánchez Silva, cuenta la historia de un niño travieso, aunque ejemplar, con la ventaja de que se identifica mejor con los chicos de carne y hueso. (Es un libro con características muy españolas, que ha sido traducido a muchos idiomas).

En los años cuarenta aparecieron las obras de Carmen Conde y Gloria Fuertes.

Durante las décadas  60-70 en España, se empezó a hacer literatura infantil; cabe destacar entre otros, a Encarnación Aragoneses de Urquijo (conocida como Elena Fortún) que creó el personaje de Celia, las publicaciones de Antoñita la Fantástica (Borita Casas) o de Mari Pepa de Emilia Cotarello.

En este momento se produjo un cambio absoluto en los personajes, con Calleja eran planos y educativos, pero se produce un cambio y pasan a ser  cada vez  más reales, por lo que los niños (lectores) pueden identificarse con ellos.

Quiero destacar especialmente a la autora Elena Fortún pues como hemos visto en clase, fue ella quien abrió las puertas de la realidad en la literatura infantil. En sus libros aparecían personajes y situaciones que los jóvenes lectores podían reconocer fácilmente en su vida cotidiana.
Celia es un personaje que crece junto a sus lectores y acompaña en las vivencias de esas niñas para que se sientan identificadas. En la misma línea, se publicó “Antoñita la Fantástica”, de Borita Casas en la que su personaje ya no era la niña modélica, sino algo más compleja y menos sumisa siendo así, más real. 

Tanto Elena Fortún como Borita Casas, a pesar de que se someten a los roles prefijados de la época, son capaces de hacer una fina crítica social y un documento que describe el momento histórico que se vivía en España. Lo más importante de estas dos obras es la importancia que otorgaron al papel infantil frente a los adultos.

El Polizón del Ulises de Ana María Matute supuso una ventana hacia el niño rebelde, presenta un protagonista autónomo, travieso y rebelde muy diferente del típico niño bueno que era característico hasta entonces.

En los años 80 adquirieron una gran importancia los libros de literatura infantil pues empezaron a venderse en gran cantidad como consecuencia de que eran asequibles (en comparación con los precios de los libros en épocas anteriores) y a los niños les gustaban.
Quedo constancia de que la edición de este tipo de libros suponía un gran negocio para las editoriales pues se vendían en gran cantidad.  (Por este motivo aparecieron diferentes colecciones).


S.XXI.

En mi opinión del siglo XXI podemos destacar sobre todo a J.K Rowling, pues con sus famosas historias de Harry Potter ha conquistado tanto a niños como ha adultos, creando toda una industria de millones de dólares a su alrededor.

Es un ejemplo claro de  literatura ganada;  pues sus libros no fueron escritos para niños, es decir, era literatura que no era para niños, pero al transcurrir el tiempo, los niños se apropiaron de ella.

En la actualidad la edición de cuentos infantiles es un gran negocio, para intentar vender aún más se han creado nuevas formas como el álbum de imágenes (total print) en el que todas las páginas son ilustradas y aparecen los textos de forma superpuesta. Estos nuevos métodos que están surgiendo y muchos otros que estoy seguro de que surgirán en el futuro, no debemos considerarlo como algo negativo sino que en mi opinión es totalmente positivo que haya gente pensando cómo conseguir que los niños y niñas actuales se enganchen a la lectura, y el método de álbum de imágenes intenta precisamente esto, acercar la literatura a los más pequeños aunque sólo sea porque les gustan las ilustraciones. (Vivimos en un mundo que cambia muy rápido, especialmente gracias a los avances de la tecnología, por tanto los escritores que intenten llegar con sus obras a niños del mundo actual, deben intentar estar totalmente actualizados y buscar nuevas formas de llegar a ellos).

Por todo lo visto hasta ahora llego a la conclusión de que:
Al acercarnos al concepto de literatura infantil conviene destacar en primer lugar, la conexión entre escuela, infancia y literatura, conexión comprensible pero que históricamente ha asociado el producto infantil con un excesivo didactismo, hasta llegar a confundir lo literario con lo didáctico, pedagógico o ejemplarizante y con ello confundir al lector o lectora acerca de lo que debía encontrar en su lectura: nada de placer y realidad subjuntiva como nos dice J. Bruner (1996) sino mucha lección variada acerca del tipo de persona que la sociedad espera de un lector en formación vital.

En segundo lugar, hay que partir del reconocimiento de que la literatura infantil no es ni constituye un producto de segunda fila (o género menor) por el hecho de estar destinado desde el mismo origen del proceso creativo, a la infancia. La consideración de la literatura infantil como un subproducto hace tiempo que tenía que haber sido abandonada. Y con ella nuestros prejuicios adultos para disfrutarla y valorarla.

Y es que la aparición del concepto y producto “literatura infantil” coincide con la conciencia social diferenciada de la etapa o época de la vida humana denominada infancia. Hecho que empieza a ocurrir en el siglo XIX.

El concepto de literatura infantil es así reciente si estamos de acuerdo en considerar que dos siglos es un periodo breve de tiempo en la historia del arte, indesligable de la historia de la humanidad. En el mundo occidental la literatura infantil  tal y como hoy la entendemos nace a lo largo del siglo XIX y es consecuencia directa de la escolarización -acceso al mundo de la letra impresa- y de un cambio de mentalidad en la concepción del niño como un sujeto diferente del adulto, y también de la infancia como un periodo diferenciado de la vida adulta.

La idea de una infancia con intereses y necesidades formativas propias condujo a la creación de libros especialmente dirigidos a este segmento de edad.

En un principio estos libros se entendieron como un instrumento educativo, pero el enorme consumo infantil de colecciones populares de novelas, leyendas y cuentos para todos los públicos, hizo que empezaran a editarse libros pensados para su ocio y entretenimiento. El profesor Luis Sánchez Corral (1995) hace las siguientes consideraciones: "[…] Bien pudiera retrasarse la aparición de la auténtica literatura infantil hasta el siglo XIX, precisamente cuando se produce la transición desde la palabra didáctico-moral a la palabra lúdico-estético".  (Seguidores de esta nueva corriente, más centrada en entretener y divertir que en educar son: Salvador Bartolozzi, Manuel Abril, Elena Fortún, Mª Teresa León, etc.).

Para M. Bortolussi (1985), la literatura infantil es aquella que tiene como destinatario al niño. Es un fenómeno reciente que nace con la conversión de los cuentos de hadas, de origen popular, en material de lectura infantil, fenómeno que no se produjo de manera definitiva hasta el siglo XIX. Lo cual no significa que no se escribiera antes de este siglo para niños, pues la historia del niño como destinatario de la palabra escrita data del siglo VI de nuestra era, pero no toda manifestación escrita de la palabra es literatura, y, durante siglos, lo que se destinaba al niño no era "literatura" en el sentido habitualmente otorgado a la palabra, sino más bien material didáctico-moralizador.

Juan Cervera (1989) cree que el concepto de literatura infantil ha de tener un papel integrador y selectivo, y concreta que en la literatura infantil “se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño”. Pone así el interés en el receptor. El adulto puede destinarle la obra, pero es el niño quien tiene la última palabra.

Se puede afirmar por tanto que el concepto de literatura infantil apareció en el S. XIX como consecuencia directa de la escolarización, el acceso al mundo de la letra impresa, y la diferenciación entre la infancia y la etapa adulta. La idea de este periodo diferenciado, la infancia, con unos intereses y necesidades formativas propias, fue lo que propició la creación de libros dirigidos a este sector de edad.

A lo largo de la historia la definición de literatura infantil ha ido evolucionando. En un principio no se tenía en cuenta que el niño se identificase con el texto, y sin embargo ahora está claro que el niño debe ser el receptor directo y por tanto debe identificarse con el personaje principal y con el texto.

Además en el comienzo, los libros infantiles que se editaban tenían un fin educativo, un carácter moralizador y didáctico, su objetivo no era artístico, sino pedagógico y también religioso y esto era un error.

Cuando se paso de esta situación a libros pensados para disfrutar y no para enseñar, fue cuando apareció la auténtica literatura infantil, ya que fue cuando se produjo la transición desde la palabra didáctico moral a la palabra lúdico estética (Según L. Sánchez Corral, 1995).

Después de haber visto la historia de la literatura, podemos hacer una clasificación de la literatura infantil. Podemos distinguir:

  • -          Literatura creada para los niños, que es la que tiene ya como destinatarios específicos a los niños. Es la que en gran medida se ha producido, y sigue produciéndose, tanto bajo la forma de cuentos o novelas como de poemas y obras de teatro.
  • -          Literatura ganada (ya descrita anteriormente).
  • -          Literatura instrumentalizada.  Se produce en el caso de libros  que aparecen en series en las que, tras escoger un protagonista común, lo hacen pasar por distintos escenarios y situaciones: la playa, el monte, el circo, el mercado, el zoo, el campo, la iglesia, el colegio, la plaza (En todas estas producciones predomina la intención didáctica sobre la literaria. Tal es el caso de los libros protagonizados por Teo en los que los objetivos didácticos están por encima de los literarios. Por tanto, No son literatura, aunque lo parezcan).



¿Qué lecturas son más apropiadas para los niños?

Como ya dije, resulta muy complicado encontrar lecturas que puedan  ser del agrado de todos los niños de una clase (ya que cada uno tiene sus propias características y gustos particulares), sin embargo, hay una serie de características que si las tenemos en cuenta podrán ayudarnos en esta labor: (muchas de estas ideas complementan lo que ya expliqué sobre esto en el tema 0).

-          Gustos de los niños: Debemos conocer  lo que les gusta a los niños y acercarles libros que puedan interesarles en función de esos gustos. (Dependerá de los gustos personales, la sociología familiar, sus vivencias personales y las distintas modas que se dan en cada época). Debemos tener muy claro que las personas nos formamos por una serie de factores internos  y, también externos, que son condicionantes a la hora de elegir. Aún así, los gustos son infinitos, personales y cambiantes.

-          Momento evolutivo: No debemos olvidar que cada libro es adecuado para un determinado momento evolutivo, y que lo que les interesará con cuatro años probablemente ya no lo hará cuando cumplan siete. En base a esta idea se realizó la primera clasificación de literatura infantil. Fue realizada por la editorial Santa María ediciones (SM) para su colección de libro “El Barco de Vapor”:
-  Serie blanca para los primeros lectores.
-  Serie azul para los lectores de entre 6 y 8 años.
-  Serie naranja para los lectores de entre 8 y 10 años.
-  Serie roja para los lectores de entre 10 y 12 años.
El momento evolutivo dependerá de la edad y el estado de desarrollo cognitivo.

-          Edición: Deberemos atender a las características de la edición de cada libro, es decir, el tipo de letra, tamaño, cantidad de dibujos, calidad de las ilustraciones, etc. Y elegir el libro que creamos más conveniente.

Una idea que no conocía y que me resultó muy interesante cuando la tratamos en clase fue el motivo por el que se utiliza letra muy grande en las ediciones destinadas al público infantil. Las conclusiones a las que llegamos fue que se utiliza una letra de mayor tamaño por:
  •           Motivos económicos: se consigue que el libro tenga un mayor grosor, por tanto su precio puede ser un poco más elevado. (Si pusieran letra pequeña acabarían publicando libros con dos o tres hojas y no los podrían vender a un precio elevado).
  •           Facilita la legibilidad: hace que el niño discrimine de mejor  manera las palabras dentro de las frases.
  •        Disminuye las fijaciones a la hora de leer, que se irán aumentando a medida que los niños crecen, reduciendo el tamaño de la letra.



¿Qué temas se tratan y podemos encontrar en la literatura infantil?

Hoy día la literatura para niños se ha diversificado mucho dando lugar a más géneros que los clásicos narrativa, poesía y teatro. En la literatura infantil podemos encontrar libros de acción y aventuras, ciencia ficción, cómic, adivinanzas… de modo que podemos encontrar prácticamente la misma temática que en los libros para adultos lo que pasa que adaptada al momento evolutivo.
Obviamente hay temas que no aparecen en la literatura infantil porque nada tienen que ver con su momento evolutivo, es decir, porque no les interesarán a los niño de esa edad. Por ejemplo: hablarle a un niño de seis años de las pandillas no tiene sentido, porque no es un término acorde a su momento evolutivo (es algo ajeno a él), ya que no tendrá una pandilla de amigos hasta varios años después.
  • Género narrativo: pertenecen a este género las obras que cuentan una historia protagonizada por personajes.
  •  Género lírico: pertenecen a este género los textos cuyo contenido refleja emociones o sentimientos. Pueden estar escritos en verso o en prosa. (El escritor expresa sus sentimientos).
  •  Género dramático: pertenecen a este género los textos teatrales, que son obras que se escriben para ser representadas ante el público. (En este género, se representa la realidad a través de unos personajes que cuentan lo que hacen o piensa. Esta representación, la hacen mediante el diálogo).


¿Qué características editoriales deben tener los libros de literatura infantil?

Las características editoriales como no podía ser de otra forma, dependerán de la edad del niño al que esté dirigido el libro.
Podemos encontrar literatura infantil a partir de los 0 años, estos libros están planteados (generalmente en forma de álbumes) para que los padres se los lean a sus hijos, en ellos, destaca que las ilustraciones son de gran tamaño y la letra suele variar dependiendo del formato y tamaño de la publicación. También es habitual que aparezcan diferentes texturas para que los niños experimenten. Este tipo de literatura predomina hasta los cuatro o cinco años.

Cuando el niño es capaz de leer por su cuenta, también se pueden utilizan álbumes, pues las ilustraciones de gran tamaño animan al lector principiante. Se suele utilizar letra grande y poniendo poco texto por página.

Me sorprendió la idea de que en la etapa infantil y en ciertos casos en los primeros años de primaria, se trabaja con la letra en cursiva, más tarde, pasamos a utilizar la letra de imprenta. Esto tiene una explicación sencilla, los niños aprenden a leer con letra cursiva, por tanto, en un primer momento solo saben leer este tipo de letra y  hasta que adquieren el reconocimiento de otro tipo de letra no se puede comenzar a leer con letra de imprenta. (Este paso se lleva a cabo normalmente en primero de  primaria).

Al observar los libros, podemos destacar que a mayor edad de los lectores, cada vez encontramos menos cantidad de ilustraciones y en mi opinión esto es un error, las buenas ilustraciones deben considerarse una obra de arte, que nos gustan tanto a las personas adultas como a los niños (e incluso puede que a los adultos más, pues nos fijamos más en ellas y las valoramos).
Por tanto en mi opinión creo que no deberían ir reduciendose la cantidad de ilustraciones conforme el niño va creciendo (se van suprimiendo las fotos por motivos editoriales, buscando que el tamaño del libro no sea excesivamente amplios).


¿Cómo debemos llevar a cabo los maestros la elección del libro que propondremos a los niños?

1.    En primer lugar, debemos hacer una preselección, para ello, podemos acudir a librerías, páginas web, etc.

2.    No debemos olvidar nunca los gustos de nuestros alumnos, para lo que también tendremos en cuenta el momento evolutivo de los niños de nuestra clase (es fundamental elegir un tema que les sea cercano y les interese). (¿Qué es lo que les gusta? Nunca debemos olvidar que hay tantas lecturas como personas, por tanto debemos ayudar a que cada alumno encuentre la suya).

3.    Aspectos editoriales: por lo que ya se ha expuesto en este tema, no es lo mismo ofrecer un libro con letra cursiva o letra de imprenta, tamaño de la letra, etc.

4.    Aspectos formales-literarios; es decir, no sólo el libro deberá tener un lenguaje fácil y ágil con respecto a la edad de la que estemos hablando, sino que también deberá tener cierta calidad artística.

Teniendo en cuenta todos estos puntos, debemos tener en cuenta que: el lenguaje debe ser asequible y adaptado a la edad y el desarrollo del niño, el formato debe ser atractivo, el estilo debe ser dinámico y ágil con párrafos no muy largos. Los personajes son muy importantes en la literatura infantil, deben ser personajes reconocibles por los niños y con los que se puedan identificar (los libros en los que los personajes no son estereotipados y los finales no son esperados, son los libros que más les suelen  gustar).

Como ya expuse en la reflexión del bloque 0, es casi  imposible elegir un libro que les guste a todos nuestros alumnos. Habrá niños a los que les guste el libro y  otros a los que no. Pero depende de nosotros el intentar que sea atractivo para la gran mayoría.



Fuentes: 
M. Isabel Borda Crespo (2002): Literatura infantil y juvenil. Teoría y didáctica, Granada, Grupo Editorial Universitario. http://cvc.cervantes.es/literatura/cauce/pdf/cauce12/cauce_12_007.pdf
Apuntes tomados en clase.

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