"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos." (Antoine de Saint Exupéry, El Principito).

viernes, 13 de enero de 2012


REFLEXIÓN BLOQUE  2.

Antes de nada debo dejar claro que me encantan los cuentos folclóricos. Desde pequeño mis padres, especialmente mi madre, han intentado transmitirme la pasión que ellos también sienten por este tema (cuando era pequeño mi madre pasaba horas contándome cuentos) y mi padre (maestro) también influyó bastante en este aspecto.

Partiendo de esta base debo reconocer que este tema ha sido el que más me ha gustado con diferencia de todos los que hemos trabajado en la asignatura.

Ahora soy consciente de que la literatura nació de forma oral y llega hasta nosotros a través del folclore de los cuentos primitivos.

Como ya he dicho, durante toda mi infancia pude disfrutar de una gran variedad de cuentos folclóricos y estoy encantado de que fuera así pues en mi opinión estos cuentos suponen una gran cantidad de aportaciones positivas para los niños, además son atrayentes y nos ayudarán a despertar su imaginación. También tienen la ventaja de que la gran mayoría son más o menos fáciles de recordar y por tanto en caso de ser necesario podremos recordarlos en etapas posteriores de nuestra vida.

A los niños les encanta escuchar este tipo de historias (y he dicho escuchar, pues defiendo totalmente la idea de que los cuentos folclóricos para trabajarlos con niños deben ser contados por el adulto) ya que les divierten, les transportan a un mundo mágico y diferente donde pueden imaginarse viviendo aventuras increíbles y emocionantes.
No cabe ninguna duda de que como profesores  trabajar todos estos aspectos es muy positivo porque no puede haber nada mejor que hacer que nuestros alumnos disfruten mientras nos están prestando atención, aprendiendo de nuestros gestos y de nuestro vocabulario y porque no, también estaremos despertando la pasión por los cuentos y su lectura.

Por tanto en el aula debemos tener siempre presentes estos textos.

Una idea muy importante es que como profesores no debemos conformarnos con el “todo vale” o “si total, cualquier cuento sea como sea les va a gustar”. (Estas 2 últimas ideas son un grave error). Como profesionales de la educación debemos ser conscientes de que no todo vale, por tanto, debemos seleccionar los textos que vamos a trabajar y para ello, tendremos que tener en cuenta si están o no correctamente adaptados a la edad de nuestros alumnos.

Dos consejos que podemos tener en cuenta si pretendemos adaptar nosotros mismos un texto son:
  1. Es recomendable trabajar con textos de los hermanos Grimm pues ofrecen más posibilidades de adaptación que otros, ya que no han sido excesivamente adaptados anteriormente.
  2. En nuestras adaptaciones podremos incluir nombres de los niños de la clase, pues esto les gusta, les divierte y les ayuda a identificarse mejor con los personajes por lo que conectan mejor todavía con la historia. (Debemos hacer esto solamente en aquellos personajes que sean destacados y queden bien posicionados en el cuento, es decir, nunca debemos incluir el nombre de uno de nuestros alumnos para hacer alusión al antagonista o a algún otro personaje que destaque por características negativas).

En mi opinión creo que puede ser muy recomendable que cuando vayamos a contar a nuestros alumnos un cuento, de ser posible cambiemos la distribución de la clase y nos sentemos todos en círculo por ejemplo en el suelo, de forma que intentemos crear un ambiente distinto del habitual y algo más “mágico”. Con esto conseguiremos que tengan una predisposición positiva pues ya de por sí esta nueva situación es diferente y les gustará.
Otra actividad que podremos trabajar en clase es la creación de un cuento mediante las aportaciones de todos (el profesor comienza a contar un cuento y después ayudado por todos los alumnos inventan un final). Esta actividad será muy bien recibida entre los niños pues si se hace de forma oral entre todos será divertida y podrán reírse y disfrutar con las aportaciones de los compañeros, además tendrán que trabajar para ponerse de acuerdo y ver que aportaciones les gustan más y cuales menos y como resultado conseguirán tener un cuento creado por todos ellos

Antes de finalizar esta reflexión quiero contar una anécdota que me sucedió el otro día y gracias a la cual me sorprendí incluso a mí mismo.
Trabajo todas las tardes como profesor de apoyo en un instituto de la Comunidad de Madrid, mi función allí es mantener abierta y controlada la biblioteca para que los alumnos del centro puedan venir a repasar, consultar los libros y preguntarme todas aquellas dudas que puedan tener.
Este martes uno de los chicos (3º ESO) me dijo que estaba repasando porque tenía examen de literatura y necesitaba mi ayuda, me llevé una gran sorpresa al ver que después de consultar brevemente el contenido de su libro fui capaz de estar explicándole durante más de 20 minutos conceptos de literatura y no sólo fui capaz de hacerlo, sino que lo hice sin ninguna dificultad como si hubiera estado preparándome esta breve clase durante días. (Tratamos temas como la definición de literatura, lo que debe considerarse literatura y lo que no, su origen y evolución, la narrativa literaria, etc.).

Le doy una gran importancia a esta anécdota porque para mí supone la confirmación de que el método que hemos seguido en clase ha funcionado pues no solamente nos ha permitido descubrir aquellos conocimientos que más nos interesaban sino que también queda probado que me ha ayudado a asimilarlos y a retenerlos (por lo menos una parte de ellos).

Espero que con el paso del tiempo este auto-descubrimiento que hemos iniciado cada vez vaya a más y creo que será así pues ahora cada vez que paso por delante de una librería siento curiosidad y acabo entrando para mirar los libros y las geniales ilustraciones de Rebecca Dautremer y no hay ocasión en la que no aprenda algo nuevo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario