"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos." (Antoine de Saint Exupéry, El Principito).

jueves, 19 de enero de 2012


Fracaso Escolar
En este trabajo voy a intentar hacer un análisis general sobre el fracaso escolar, uno de los problemas más graves que sufren en la actualidad los sistemas educativos. Se trata de un tema de actualidad muy amplió, por tanto para  analizarlo intentaré destacar únicamente los aspectos de mayor relevancia.
DEFINICIÓN.
Para intentar encontrar una definición de fracaso escolar, debemos ser conscientes de que estamos hablando de un problema que se vive, se ha vivido o se vivirá en la mayoría de los hogares españoles.

Hablamos de fracaso cuando un niño no es capaz de alcanzar el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico, es decir, el fracaso escolar se plantea como el bajo rendimiento de un alumno en relación a las expectativas que la institución educativa tiene de él, partiendo de una serie de parámetros como su edad, su historial escolar, su ubicación en la red escolar y las pautas de calificación de la escuela en la que se integra.
La expresión de “fracaso escolar” ha sido criticada, debido a sus connotaciones negativas y a ciertos presupuestos que se le asocian. Por un lado, la palabra “fracaso” tiene una alta carga negativa, remite a la idea de perdedor, de frustración, y puede contribuir tanto a mermar la autoestima de quienes no obtienen el título como a generar un estigma social. Por otro lado, parece apuntar a que el estudiante es el único responsable, cuando cada vez se insiste más en que es resultado de un proceso en el que interviene el contexto sociocultural del alumno, la familia, los modelos didácticos, la labor docente, la política social, etc.

El Fracaso escolar en Cifras:
En nuestro país uno de cada cuatro niños fracasa en sus estudios, con los consiguientes problemas que ello acarrea, incluidos los psíquicos.
Las cifras son ahora mismo alarmantes. En la enseñanza media un 32% de los alumnos repiten curso, un 35% no terminan con éxito 2º de ESO. El 48% no superan el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%. (Ver Anexo 1).

Frente a la media europea (20%), el índice español de fracaso está cerca del 30,8% y queda muy lejos del 7% que existe en Suecia por ejemplo. Las estadísticas oficiales indican que la Comunidad con mayor fracaso escolar es Canarias, con un 35,8%, mientras que la de Asturias es la más baja con un 14,4%, seguida de Navarra, con un 17,3% y la Comunidad Autónoma Vasca, con un 17,5%. (Matemáticas, lengua e inglés son las materias en las que se registra un mayor fracaso escolar.)

Estos datos, unidos a los que reflejan el elevado nivel de absentismo escolar y de abandono, muestran la existencia de un alto grado de fracaso escolar, que requiere una acción global alejada de la creencia de que los alumnos en apuros son “vagos” o “tontos”. El hecho de que haya escolares con dificultades para superar con éxito las exigencias del sistema educativo implica no sólo factores individuales, sino educativos, sociales y culturales.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lo dice con claridad en su último informe: España es el país europeo de todos los pertenecientes a este organismo que presenta una mayor tasa de abandono escolar, es un fenómeno que afecta más a los chicos que a las chicas y en el que puede influir el nivel económico y cultural de los padres. Además, a este dato le acompañan otros que son reveladores de la situación del sistema educativo español,  la inversión en educación es inferior a la de los países de nuestro entorno. Por ejemplo, el gasto por estudiante se encuentra un 11% por debajo de la media de los países de la OECD en educación primaria y un 8% por debajo en educación secundaria.

Sin embargo, detrás de las frías estadísticas se esconde un panorama más desolador. "El fracaso escolar no sólo consiste en que no obtengan el título de la ESO, sino también en que, los que lo obtienen no saben nada.” recalca Blanca García Olmos, Presidenta Nacional de la Asociación de Profesores de Secundaria. Se trata del “fracaso escondido”, el de aquellos alumnos que pasan cursos académicos gracias a la promoción automática, sin aprobar todas las asignaturas y sin afianzar los conocimientos que en los siguientes cursos les requerirán.

CAUSAS:
Son muchas las causas que pueden originar un fracaso escolar. Las más reseñables son los trastornos de aprendizaje, los trastornos emocionales y las enfermedades. Las cifras varían según los diferentes estudios, pero son aproximadamente las siguientes: Sólo un 2% se debe a factores intelectuales. Alrededor de un 29% de fracaso se debe a trastornos de aprendizajes, entre los que destaca por su importancia la dislexia. Aproximadamente la misma proporción se debe a factores emocionales de todo tipo y un preocupante 10 % lo ocupa en este momento, el trastorno más estudiado en España en psicología infantil en los últimos años: TDAH, o trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

Distintas causas:
Intelectuales. Surgen como consecuencia de un desajuste entre la edad cronológica y la intelectual, y se da tanto en niños con algún tipo de deficiencia mental como en niños sobredotados. (No podrá seguir el ritmo normal).  Destaca la importancia de la atención.

Motivación.  Pueden producirse serios problemas de aprovechamiento escolar si no se siente motivado a aprender. (La motivación es aquello que nos impulsa a hacer cosas).

Problemas Físicos (Salud). Aquí englobaremos  todas aquellas deficiencias que tengan que ver con trastornos que impliquen disminución física, alteraciones sensoriales, etc. En ocasiones, el buen rendimiento escolar se ve afectado por un problema físico que provoca cierto grado de absentismo escolar o por una enfermedad crónica que genera cierto grado de cansancio en el niño. Destacan los problemas visuales y auditivos, los problemas de orientación espacio-temporal, etc. También está comprobado que los niños que duermen poco o mal, y los que no se alimentan correctamente, en especial en el desayuno, rinden menos de lo que sería deseable. Otras características físicas como la obesidad o la tartamudez pueden provocar problemas de socialización que influirán en su rendimiento y aprendizaje.

Problemas emocionales: Suelen darse tanto en niños con carencias afectivas como en niños sobre-protegidos, así como en niños hiperactivos, inseguros que hayan sufrido la pérdida de uno o ambos progenitores, con un mal ambiente familiar o una situación social desfavorable, etc. Estas circunstancias suelen degenerar en trastornos de carácter, acompañados de inestabilidad, cólera y reacciones negativas frente al profesor y los compañeros, lo que acarrea importantes dificultades de integración en el colegio. El niño también puede padecer "fobia escolar", que se origina en los primeros contactos con el colegio y se manifiesta con su oposición tajante a la vida y a las tareas escolares.
Algunas investigaciones han demostrado que entre un 30 y un 50% de los fracasos escolares se deben a causas emocionales. Dentro de este apartado entrarían trastornos como la depresión, la baja autoestima, trastornos de ansiedad y también complicaciones más severas como psicosis o neurosis.

Técnicas y hábitos de estudio: Son muchos los escolares que no saben cómo estudiar.

Programación inadecuada: En ocasiones se exige al niño tareas muy difíciles para su nivel de maduración intelectual.
Los profesores: en ocasiones transmite al alumno sentimientos de inseguridad e infravaloración. 
Causas pedagógicas: Podríamos hablar de la irregularidad en la escolaridad. Bien por constantes traslados de un colegio a otro, por inasistencia escolar, que evidentemente hacen que el niño carezca de base para continuar el aprendizaje.
Otra de las causas puede ser el método de enseñanza del centro , en el sentido de no adecuar el interés del niño con los contenidos que se imparten.
Por otra parte es un hecho que en algunos centros existe un exceso de deberes, y que en la actualidad el sistema educativo actual conlleva, la dispersión de materias, llegando a tener un número elevado de asignaturas que a veces sólo suponen un masivo número de suspensos para el chico, logrando desmotivarlo y enquistar el fracaso.

La masificación: El número de alumnos a veces supera los 25 y esto parece incidir también en los resultados puesto que se observan más casos de fracaso escolar.

Problemas en relación con la familia: es necesaria la comunicación diaria entre padres e hijos y que exista un entorno social favorable.

SEGÚN EL INFORME PISA
El informe PISA, es una de las muestras más evidentes de cómo la educación española da pasos hacia atrás.

Según el informe PISA 2006 se vuelven a arrojar malos resultados para España, es el país que más retrocede en su nivel lectura de 581 puntos de media a 561 y por otra parte se estanca en la mediocridad en ciencias y matemáticas, quedando en el puesto 35 de los 57 países (por detrás de países que hasta ahora tenían peores resultados).

El coordinador del informe Andreas Schleicher, fue taxativo afirmando que el nivel de educación de la juventud española está a bastante distancia de la del resto de los estudiantes de la mayoría de los países europeos. (El País, 3 de diciembre de 2007).

Sin embargo nuestro sistema educativo no es completamente malo, es más tiene grandes avances y por supuesto ha mejorado desde el comienzo de la democracia, pero sería engañoso ocultar que existen numerosas deficiencias, por tanto, hay que adoptar medidas drásticas si queremos salir de la mediocridad en la evaluación de ciencias y de la bochornosa bajada en comprensión lectora (datos que han sido corroborados en el estudio internacional PIRLS con alumnos de nueve años).

La falta de capacidad para entender lo que se lee puede ser uno de los motivos por el que empeoramos en todas las asignaturas. Nuestros pésimos resultados en comprensión lectora son fácilmente comprensibles en una escuela, especialmente la secundaria, que rara vez va más allá del libro de texto (el cual ni siquiera se llega a leer en su totalidad).
El catedrático de psicología de la universidad de La Laguna Juan Eugenio Jiménez está investigando los problemas de lectura, centrándose en el  momento que los niños aprenden a leer y escribir es decir en los primeros cursos de primaria. Aún no se atreve a dar un diagnóstico, pero apunta dos problemas:
  1.    La invasión de los medios electrónicos “deja la lectura en segundo plano”.
  2.  La enseñanza en los primeros cursos de primaria, es clave en este proceso, pero “como conlleva más trabajo, se les deja a los profesores menos experimentados”.


CONCLUSIÓN
En España más que en ningún otro país, es necesaria la existencia de un pacto educativo, pues en los últimos tiempos cada pocos años  cambiamos  de política educativa, lo que ha impedido la consolidación y el avance de la educación española.
Es necesario por tanto la existencia de un pacto educativo que supere el partidismo que ha caracterizado la legislación sobre educación de los últimos años y busque una política educacional común (como ya se hace en algunos países).

Las conclusiones que podemos extraer de esta investigación son muchas y muy diversas, debemos aprender que los resultados escolares no dependen exclusivamente de las capacidades, sino más bien de múltiples factores, el fracaso escolar es un problema frecuente en niños y en adolescentes y las causas pueden ser variadas: médicas, psiquiátricas, psicológicas, sociales, ambientales, etc.

Debe buscarse cuidadosamente el origen de éstas  porque con frecuencia cuando se trata o se corrige alguna, se puede mejorar significativamente la situación.

Debemos tener presente que cuando hablamos de fracaso hablamos de un problema social, no como un problema individual del sujeto, cuando un niño fracasa en su aprendizaje, está fracasando también el contexto que lo rodea, por lo que es necesario analizarlo en todas sus variables. Por esto es de vital importancia que los padres presten mucha atención a la educación de sus hijos, pues es la manera más fácil de evitar futuros fracasos, y además sus hijos los necesitan como referentes y no solo como un padre que trae mucho dinero a casa, necesitan a alguien que les apoye y les anime.

Es muy importante la colaboración entre el profesor y la familia, para que cualquier problema que pueda tener el niño sea detectado rápidamente, se pueda llegar al origen del problema y pueda ser tratado a tiempo.

En nuestro futuro como maestros debemos tener siempre muy en cuenta todo lo expuesto en este trabajo, pues está en nuestras manos cambiar el futuro de la educación.

Debemos trabajar  pensando siempre que lo primero y más importante en el inicio de la formación, es la familia, que debe actuar como primer eslabón de la cadena formativa de su hijo, los profesores pasamos a formar parte del segundo eslabón no menos importante, pero si secundario.

Será necesaria una labor comprometida por parte del profesorado, que consciente de la necesidad y la importancia de su trabajo, ha de buscar por todos los medios obtener el máximo rendimiento de cada alumno, a la par que un clima de confianza y disfrute.

Es necesario por tanto buscar un nuevo tipo de enseñanza que despierte en el alumno el interés y la participación activa, así como fomentar sus aptitudes positivas y trabajar para compensar sus dificultades.

Así sacamos en conclusión que la educación no es trabajo de una única persona, sino de la unión y coordinación de todos los eslabones de la sociedad, y debe ser así para formar ciudadanos que sean capaces de vivir en comunidad, respetando, aceptando y cumpliendo una serie de valores y normas de convivencia. Que sean personas educadas, capaces de respetar al otro, de compartir, de ser solidarios y de ayudarse mutuamente.

Debemos recordad siempre que como decía Oscar Wilde: “para hacer hombres buenos, es preciso hacer niños felices”.

Anexo 1.



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